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La visita de Isabel II al Papa tuvo un marcado carácter ecuménico

Ciudad del Vaticano

Al término de su visita oficial de cuatro días a la República italiana, la Reina Isabel II de Gran Bretaña realizó ayer una visita de Estado a la Santa Sede, que tuvo un fuerte carácter ecuménico. En el curso de la misma, tanto el Papa como la soberana británica confirmaron públicamente que está prevista una «visita pastoral» del Pontífice a los católicos de Gran Bretaña para el año 1982.

La reina Isabel II, acompañada por su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y un séquito de quince personas (entre ellos lord Carrington, ministro de Asuntos Exteriores), llegó al Vaticano a las once de la mañana, y se le tributaron los honores de rigor.La reina y el príncipe Felipe fueron conducidos hasta la biblioteca privada del Papa, con quien tuvieron una conversación privada de unos cuarenta minutos.

Una vez introducidos los respectivos séquitos, tuvo lugar la parte pública del encuentro entre el Papa y la soberana británica, durante la cual se intercambiaron discursos y regalos.

El Pontífice habló de los ideales de «libertad y democracia» por los que luchó el pueblo británico, especialmente durante el presente siglo, «para defender esos ideales contra la agresión».

El Pontífice se refirió al progreso de las relaciones ecuménicas en los últimos años y, muy especialmente, entre la Iglesia católica y la comunión anglicana, «para un efectivo servicio común a favor de la Humanidad».

Finalmente, el Papa dijo que ya pensaba en «la ocasión de realizar una visita pastoral a los católicos de Gran Bretaña», durante la cual confiaba en la posibilidad de «saludar con respeto fraterno y amistad a otros cristianos y hombres de buena voluntad».

Sobre ese mismo proyecto, la reina, en su respuesta, precisó que el viaje del Papa a Gran Bretaña estaba previsto para el año 1982, y que se le esperaba con simpatía en un país en el que hay cuatro millones de católicos».

Insistiendo en el aspecto ecuménico, discretamente indicado por el Papa, la reina, hablando implícitamente en su doble calidad de soberana y de jefa temporal de la Iglesia anglicana, dijo: «Apoyamos el creciente movimiento de unidad entre las iglesias cristianas en el mundo».

«Confiarnos», añadió la reina, «que la visita de Vuestra Santidad a Gran Bretaña pueda permitirnos a todos ver con mayor claridad aquellas verdades que nos unen y nos dividen a la vez, y ello en una luz nueva y constructiva».

Terminada la entrevista con el Papa, la reina y el duque de Edimburgo tuvieron luego una conversación con el cardenal Agostino Casaroli, secretario de Estado del Papa.

Según fuentes británicas bien informadas, en esas conversaciones privadas con el Papa y con el cardenal Casaroli la reina habría hablado, entre otros temas, de los problemas de Irlanda del Norte y del terrorismo.

El Ministerio británico de Asuntos Exteriores desmintió ayer una información -en primera página- del diario sensacionalista Daily Star, según la cual la reina de Inglaterra discutiría con el Papa la posibilidad de matrimonio entre el príncipe Carlos de Inglaterra y la princesa católica María Astrid de Luxemburgo.

El portavoz del Foreign Office negó la existencia de cualquier tipo de «conversaciones secretas» con el Vaticano sobre este tema.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 1980

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