Detenido en Madrid el "ultra" Emilio Hellín, fugado poco antes de la cárcel de Alcalá

El ultraderechista Emilio Hellín Moro, de treinta años, detenido el 9 de febrero de 1980 como presunto asesino de la joven de diecinueve años Yolanda González, encontrada muerta en la noche del pasado 2 de febrero, logró fugarse en la tarde de ayer de la cárcel de Alcalá de Henares y fue detenido minutos más tarde en las proximidades de Madrid. La fuga la llevó a cabo en compañía de nueve reclusos, otros dos de los cuales fueron detenidos en compañía de Hellín, que resultó herido leve en el curso de un tiroteo con agentes policiales.

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Emilio Hellín fue trasladado a la clínica de La Paz, donde quedó internado. Se da la circunstancia de que la prisión de Alcalá de Henares es una de las menos segura del país. La Dirección General de Instituciones Penitenciarias había solicitado en dos ocasiones (en abril y en junio pasados) el traslado del preso al penal de Cartagena, pero en la primera de las ocasiones el juez denegó el traslado y en la segunda no había dado una respuesta hasta el día de ayer. Emilio Hellín estaba considerado como un preso peligroso por la dirección de la cárcel de Alcalá, cuyo director, José Mateo Pérez Sánchez, rehusó ayer, a través de su secretaria, hacer cualquier tipo de declaraciones.Emilio Hellín, militante de Fuerza Nueva, ingeniero de profesión, al igual que los otros fugados se hallaba a la espera de juicio que, en su caso, lleva la Audiencia Nacional. Hellín fue detenido junto con otro ultraderechista, Abad, los cuales habían interrogado a Yolanda González sobre sus supuestas relaciones con ETA. La detención de ambos y de Martínez Loza (dirigente de Fuerza Nueva) fue posible por la confesión de un policía que al parecer había participado de forma indirecta en el asesinato.

Según ha podido reconstruir EL PAIS, junto con el comunicado oficial de la Jefatura de Policía de Madrid, los hechos se desarrollaron a las 15.30 horas.

En ese momento, una vez concluida la comida de los reclusos, un grupo de ellos se quedó en el comedor del salón con objeto de realizar la limpieza, la cual se hace por turnos rotatorios, en la que intervienen la mayoría de los 269 presos con que cuenta en la actualidad el centro.

En el día de ayer, la limpieza correspondía a un grupo de internos comunes colombianos y argentinos, que aprovecharon un descuido de los dos funcionarios que vigilaban la operación para extraer, al menos, dos pistolas, que alguien había logrado introducir en la prisión y hacer llegar a aquéllos. Las autoridades no han explicado nada en torno a cómo se pudieron introducir las pisto las en la prisión.

Dinero para la huida

Una vez neutralizados los funcionarios, se formó un grupo de ocho reclusos, todos ellos suramericanos, excepto el español .Francisco Pareja, que obligaron a aquellos a llevarles a la celda, de Emilio Hellín y abrir la misma para permitir la salida del recluso. Fuentes no oficiales, pero solventes, manifestaron que el ultraderechista había conocido el proyecto de fuga y había pagado una fuerte cantidad de dinero por participar en la misma. Cantidad que no pudo ser precisada por la fuente informante. A la expedición se unió más tarde el interno portugués Leonardo Coelho.

Los siete reclusos restantes son Eduardo Lorca Ríos (chileno), Carlos Alfonso Varga Morales, Guillermo Gutiérrez, Jack Candbell Alexandre y Carlos Augusto Martínez Arias (colombianos), y Juan Carlos Hereda y Rolando Alfredo Azcona (argentinos).

El grupo logró ganar la calle en base a ir sorprediendo a los funcionarios que se fue encontrando en el camino y apoderarse de sus armas, dejando inutilizados a aquéllos. Una vez allí, se dispersó en varios grupos. Uno de ellos lo formaron el citado Hellín, el portugués Coelho y el chileno Lorca.

Hellín, Coelho y Lorca lograron robar un coche Seat 124, blanco, matrícula de Murcia, a punta de pistola, y emprendieron la huida en dirección a Madrid por la carretera nacional II. Un familiar del propietario del vehículo pudo ver cómo los reclusos robaban el auto y dio aviso a la policía. El coche fue interceptado en la entrada de Madrid, en la zona de la avenida de América, y, tras dar el alto la policía a los ocupantes del coche, se produjo un tiroteo, en el que resultó herido de bala, al parecer no de gravedad, el ultraderechista Hellín.

En cuanto a los otros siete presos, anoche no habían sido detenidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 25 de agosto de 1980.