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Se reúne en Madrid el Consejo para el Desarrollo de la Educación

Los miembros del Consejo Internacional para el Desarrollo de la Educación (ICED) iniciaron ayer, en Madrid, unas jornadas de estudio sobre la situación y reforma de la educación superior en España, tras haber celebrado su conferencia anual en Barcelona los tres primeros días de esta semana.

El ICED es una entidad internacional privada, con sede en Nueva York, dedicada al estudio de los problemas educativos del mundo occidental. Su presencia estos días en España ha sido promovida por la Fundación General Mediterránea y la ¡Fundación Universidad-Empresa, bajo los auspicios del Ministerio de Universidades e Investigación.El titular de este ministerio, Luis González Seara, expuso ante los prestigiosos expertos que componen este consejo internacional los objetivos y grandes líneas del proyecto de ley, de Autonomía Universitaria, sobre la que reiteró su conocida idea de que, en cualquier caso, no es más que el marco que puede hacer posible la reforma de la universidad; pero que ni ésta ni ninguna otra ley puede por sí misma resolver los graves problemas que la universidad tiene.

A petición expresa del presidente del ICED, profesor James A. Perkins, el ministro expuso también, muy a grandes rasgos, la situación actual de la universidad española, cuyos principales problemas derivan, a su juicio, entre otras razones, de que los recursos económicos que se le destinan no han guardado la debida proporción en el extraordinario crecimiento del número de alumnos que se ha producido a lo largo de los diez últimos años.

Esta precariedad económica, unida a la errónea política de dotación del profesorado, con la constante improvisación y falta de control en el sistema de contratación que se ha seguido durante mucho tiempo, para hacer frente a las necesidades creadas por aquel aumento de alumnado, justifican, en opinión de González Seara, el grave descenso de la calidad de nuestras universidades, sobre todo en el ámbito de la investigación y en el de la formación de posgraduados.

Dijo también que el error de ciertos intérpretes de la autonomía universitaria consiste en creer que los ocasionales protagonistas de la vida universitaria pueden disponer soberanamente de un servicio público que es patrimonio de toda la sociedad.

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