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La policía impidió la concentración de Herri Batasuna en Pamplona

La capital navarra conoció el pasado domingo el mayor despliegue policial de su historia, como consecuencia de la prohibición de los actos programados por Herri Batasuna (HB) en Pamplona para celebrar el Aberri Eguna (Día de la Patria). A lo largo de toda la jornada se produjeron enfrentamientos entre grupos de manifestantes y Policía Nacional, que finalizaron con un saldo de, al menos, diez heridos y varios detenidos, tres de los cuales ingresaron en prisión. El incidente de mayor trascendencia se produjo sobre las 4.30 de la tarde, cuando diecinueve policías irrumpieron en el primer piso del edificio social del Partido Nacionalista Vasco (PNV) de Pamplona llevándose detenidas a ocho personas. Con anterioridad, y a lo largo de la mañana, la Policía Nacional había intentado por tres veces derribar la puerta de entrada del batzoki (lugar de reunión) del PNV, sin conseguirlo.

Desde primeras horas de la mañana, fuerzas de la Policía Nacional se habían colocado en lugares estratégicos de la capital navarra impidiendo que se formaran grupos de personas. Así, el parque Antoniutti, lugar elegido por Herri Batasuna para iniciar la manifestación, se encontraba tomado por fuerzas antidisturbios, lo mismo que el resto del recorrido. Por su parte, un helicóptero de la Guardia Civil sobrevolaba de forma continua por Pamplona, mientras que en los accesos a la capital navarra los controles policiales no permitían el acceso a la ciudad a toda persona que no acreditase su residencia.A las once de la mañana, un grupo de dirigentes de Herri Batasuna, entre ellos Telesforo Monzón, Jokin Gorostidi, Miguel Castells e Iñaki Aldekoa, se reunían en un lugar de Pamplona para analizar la situación creada como consecuencia de la denegación gubernativa, acordando dirigirse a la hora prevista -las doce del mediodía- al parque Antoniutti para realizar un simbólico acto de presencia. De esta forma, alrededor de sesenta personas, en su mayoría dirigentes de HB, llegaban a las doce al parque, siendo recibidas por una carga de la Policía Nacional, que de forma continuada disparaba pelotas de goma, mientras varios de sus miembros perseguían a los líderes de la coalición abertzale. Como consecuencia de la primera batida de la policía, Iñaki Aldekoa resultaba con un tobillo fracturado, e Iñaki Archanco, ambos parlamentarios forales por HB, con una herida en la pierna y un .corte en la cara, que necesitó catorce puntos de sutura. A partir de este incidente se iniciaron los primeros enfrentamientos entre grupos de personas y la policía por los barrios periféricos de la capital navarra, así como en el casco viejo de la ciudad.

Sobre la una del mediodía, en la plaza del Castillo, la policía detenía a Jesús Urra, dirigente del Movimiento Comunista de Euskadi (EMK), Javier Iturbe, líder del Partido del Trabajo de España (PTE), así como a Mauricio Olite, parlamentario foral de la coalición abertzale Amaiur, junto a otras siete personas, que, después de permanecer durante más de media hora en un furgón policial, fueron trasladados al Gobierno Civil. Allí, Mauricio Olite pudo mostrar su acreditación de parlamentario, ya que en el momento de su detención no se le permitió hablar, siendo puesto de forma inmediata en libertad. El resto de los detenidos quedaron libres a primeras horas de la tarde.

Dirigente del PNV, herido

A pesar de que el PNV había anulado sus actos en Pamplona como medida de protesta por la decisión del Gobierno Civil de suspender la manifestación de HB, varios de sus dirigentes, así como un nutrido grupo de militantes, se habían congregado en la iglesia de Jesús y María, de Pamplona, para conmemorar el undécimo aniversario de la muerte de Jokin Artajo y Alberto Azurmendi, fallecidos en 1969, cuando transportaban en su vehículo cierta cantidad de material explosivo que estalló dentro del coche. A la salida del funeral por los dos miembros de Eusko Gaztedi (EGI), rama juvenil del PNV, resultó alcanzado en el ojo izquierdo por una pelota de goma el presidente del Consejo Regional de Navarra del PNV y miembro del Consejo Nacional, Pello Irujo, sobrino del ex ministro de Justicia Manuel de Irujo. Después de ser reconocido por un médico, Pello Irujo fue trasladado a su domicilio.

Mientras, en los barrios de San Jorge, Chantrea, Rochapea, así como en Burlada, grupos de personas habían colocado barricadas, algunas con vehículos incendiados, iniciando manifestaciones con gritos de Nafarroa Euskadi da (Navarra es Euskadi) y coreando eslóganes alusivos a la amnistía y en favor de ETA Militar. En la manifestación del barrio de La Chantrea, en la que participó Josep María Xirinachs, el dirigente de HB, Telesforo Monzón, dirigió desde un coche unas palabras a los manifestantes, reiterando su tesis de que «no es posible crear Euskadi sin Navarra». Tanto en San Jorge, como en Rochapea, Chantrea y Burlada, la Policía Nacional intervino disparando pelotas de goma y botes de humo y retirando las barricadas, algunas formadas con camiones y autobuses cruzados.

Mientras en los barrios los enfrentamientos entre manifestantes y Policía Nacional se sucedían de forma casi continua, en el centro de Pamplona, en la plaza del Castillo, la policía realizó varias cargas contra personas que se encontraban en aquella zona, desoyendo las indicaciones poficiales. Así, junto, a la sede del PNV, las fuerzas antidisturbios cargaron en varias ocasiones contra militantes nacionalistas que estaban reunidos en pequeños grupos. Varias veces las fuerzas antidisturbios intentaron derrib ar la puerta del edificio del PNV con patadas y golpes de culata, sin conseguirlo.

La policía entro en la sede de PNV

Sobre las 4.30 de la tarde, cuando unos cuarenta militantes nacionalistas se encontraban comiendo en el bar de la sede del PNV, tres inspectores de policía y dieciséis números de la Policía Nacional penetraron en el local, ordenando a los presentes que se pusieran contra la pared. Después de retirarles los carnés de identidad, la politía se llevó detenidos a ocho militantes. Una hora después eran puestos en libertad, sin que pesara contra ellos ningún cargo.

Monzón: "Queremos la paz"

Mientras en los barrios periféricos grupos de personas que habían colocado barricadas mantenían enfrentamientos con la policía, los líderes de HB daban una conferencia de prensa en Pamplona para manifestar que el Aberri Eguna había sido un éxito. «Estamos dispuestos a contribuir a una solución del problema vasco», dijo Monzón, «de una manera pacífica y ahora, ya que mañana puede ser tarde. HB está dispuesta a sentarse a negociar para hablar de nación a nación y de soberanía a soberanía. La paz es posible en condiciones honrosas para ambas partes. Queremos una solución pacífica para Euskadi, pero lo de hoy ha sido una invitación a la violencia. Y si nos cierran todas las puertas, ¿quién será el responsable de lo que ocurra en Euskadi?»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de abril de 1980