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El nuevo Gobierno italiano de centro-izquierda, acogido con reservas

Los primeros comentarios sobre nuevo Gobierno de centro-izquierda, presidido por el democristiano Francesco Cossiga, constituido el viernes, son de reserva. En los ambientes más conservadores se teme que pueda significar un primer paso hacia un futuro Gabinete que incluya también a los comunistas. Así lo han dicho abiertamente socialdemócratas y liberales, que votarán contra él porque no se les ha permitido entrar en la nueva formación ministerial.

Algunos consideran un hecho positivo el que los socialistas, después de casi seis años de ausencia, hayan vuelto a gobernar. Los más optimistas afirman que éste puede ser un Gabinete que dure hasta las próximas elecciones, dentro de tres años, porque tiene una mayoría real en el Parlamento, sin necesidad de apoyos externos ni de abstenciones. Sería un milagro, porque la media de los gobiernos italianos, en los últimos 34 años, no llega a doce meses.Pero las fuerzas progresistas afirman que quizás no sea casual que el nuevo Gobierno haya prestado juramento el Viernes Santo, a la hora del Calvario, como indicando que, a pesar del optimismo, se trata de un Gobierno que no es más fuerte ni más seguro que los demás. El diario La Repubblica, en el editorial de ayer, firmado por su director, Eugenio Scalfari, llega a decir que «por lo que se refiere a la estructura de este Gobierno, recuerda los tiempos peores del centro-izquierda». La izquierda critica al nuevo Gobierno por no haber sido respetado lo que el secretario general socialista, Bettino Craxi, había asegurado: un Gobierno con presencia del PSI «con igual dignidad», en el cual la Democracia Cristiana tuviera los mismos Ministerios y de la misma importancia, que los socialistas y republicanos juntos.

Ministerios «inventados»

Sin embargo, para romper este equilibrio, Cossiga, en el último momento, creó tres Ministerios nuevos que nunca existieron en Italia, y se los dio a sus colegas democristianos. Así, con el presidente Cossiga, los democristianos del nuevo Gabinete son 15, mientras los socialistas son nueve, y tres los republicanos. Pero, sobre todo, los socialistas no consiguieron arrancar a los democristianos ni uno solo de los puestos considerados claves en este país 31 que, de hecho, han tenido siempre en la mano los democristianos.

Los socialistas no han obtenido ni la Vicepresidencia del Gobierno, ni Asuntos Exteriores, ni Interior, ni Justicia, ni Balance.

Por lo que se refiere a «las caras nuevas», es verdad que son once los ministros que llegan al Gobierno por primera vez, pero también ha vuelto uno de los personajes más discutidos de la DC, Emilio Colombo, como ministro de Asuntos Exteriores. De él escribía ayer un diario de la capital que «ha estado siempre más a la derecha que Giscard d'Estaing, de Schmidt, y hasta de la señora Thatcher».

Ha entrado el administrador del Partido Socialista, señor Formica, que fue el responsable del escándalo ENI, y que tuvo que dimitir como administrador del partido. Muchos de los ministros nuevos han sido colocados en puestos que nuncá fueron de su competencia, sólo para mantener los equilibrios de los grupos intemos de poder, cosa que precisamente trataba de evitar el anciano presidente de la República, Sandro Pertini, quien, una vez más, tuvo que rendirse a la férrea lógica democristiana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de abril de 1980

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