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Herri Batasuna acusa a UCD de la prohibición

«Una fuerza minoritaria en Euskadi, como es la Unión de Centro Democrático (UCD), ha prohibido un acto pacífico convocado por una fuerza mayoritaria: esa es la constatación esencial, de la que cada cuál tendrá que sacar sus propias conclusiones.» Con estas palabras definía ayer Txomin Ziluaga, secretario general del Partido Popular Socialista Revolucionario (HASI), la opinión que a Herri Batasuna le merecía la prohibición del Aberri Eguna por parte del Gobierno Civil de Navarra.«Apenas si cabe», señaló Ziluaga, «una ilustración más clara del carácter antidemocrático de la reforma, que permite que un partido minoritario imponga por la fuerza su voluntad, burlando los resultados de las últimas elecciones y convirtiendo al Parlamento elegido el día 9 en lo que en realidad ya era: un fantasma que recorre Euskadi.»

La opinión del dirigente abertzale fue compartida por los representantes de diversos movimientos nacionalistas de izquierda de Cataluña, Galicia y Canarias presentes. Junto con una delegación del Movimiento Socialista Flamenco (VSB), en el transcurso de una rueda de prensa celebrada ayer en Bilbao. El objetivo inicial de la reunión con los periodistas era, según explicó Ziluaga, «hacer patente la solidaridad internacionalista de otros pueblos oprimidos con el pueblo trabajador vasco», pero el anuncio de la prohibición del Aberri Eguna de Pamplona hizo que ese fuera el tema central de todas las intervenciones.

«Es altamente sintomático», declaró, por ejemplo, el representante de la Unión del Pueblo Gallego (UPG), «que todas las demás convocatorias hayan sido autorizadas, ya que se demuestra una vez más que el Gobierno sabe distinguir entre quienes están consecuentemente por la ruptura y quienes han acabado plegándose a la reforma. »

El representante del Partido Socialista de Liberación Nacional de los Países Catalanes (PSAN), por su parte, recordó que, todavía en 1977, en vísperas de las elecciones del 15 de junio, «los catalanes que acudimos al Aberri Eguna, de Vitoria, para expresar nuestra solidaridad con el pueblo vasco tuvimos que correr, con los demás compañeros, delante de la policía. Así pues», concluyó, «la capacidad de la reforma Suárez para asimilar el Aberri Eguna se ha agotado en dos años, y otra vez nos encontramos, siempre, con que se considera ilegal reclamar los más elementales derechos democráticos».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de abril de 1980

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