Los rehenes americanos en Irán

«Los americanos nunca contaron que la liberación de los rehenes se prolongase tanto (...). Los últimos episodios en Teherán, que constituyen un escarnio a la humanidad y a la dignidad política, destruyen también la esperanza de que con la elección del presidente Banisard se establecería un nuevo orden. Banisard tuvo la valentía de desafiar a los ocupantes de la embajada, entablando con ellos una prueba de fuerza, de la que salió perdiendo, pero el jefe Jomeini, la única autoridad indiscutible de Irán, le negó su apoyo. Banisard recuerda a Bazargan, su predecesor, que también fracasó en el asunto de los rehenes americanos y que luchó en vano contra los ocupantes de la embajada. También a él se le pueden aplicar las resignadas palabras de Bazargan, después de su renuncia: "Un cuchillo sin hoja en una ciudad con cien scherifs." Para que irán encuentre el orden y la estabilidad debe eliminar esos estados dentro del Estado, esos gobiernos paralelos que ocupan la embajada, cuyo único objetivo es crear una desestabilización y una inquietud permanente. Para ello deben emplearse todos los medios de que un Estado dispone (...)" 12 de marzo

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