Valones y flamencos se enfrentan a tiros en Bélgica

La comarca de los Fourons fue escenario el pasado domingo de los incidentes más graves ocurridos en toda la historia de Bélgica entre las dos comunidades que forman este joven país: flamencos y francófonos. Una marcha de nacionalistas flamencos acabó en una batalla campal que arroja, por el momento, el balance de dos heridos de bala, veinte contusionados de diversa consideración y pérdidas por valor de más de quince millones de pesetas.

Bélgica, que celebra este año su 150 aniversario como nación, tiene planteado un gravísimo problema de identidad nacional. Integrado por dos pueblos, flamenco y francófono, con lenguas y tradiciones muy distintas, ambas comunidades han permanecido aisladas entre sí, cuando no enfrentadas, aunque hasta este momento jamás se había producido una confrontación directa. Desde los años 60, los sucesivos Gobiernos de Bruselas han intentado poner en marcha una regionalización que contentara a los flamencos sin perjudicar a los valones. En 1971 se aprobó una reforma administrativa por la que Bélgica quedó dividida en tres zonas: Flandes, Valonia y Bruselas, esta última bilingüe por decreto. La reforma hizo también que la comarca de los. Fourons, hasta ese momento valona, pasará a depender de Flandes.Desde entonces, los Fourons han sido escenario de una agitación contínua. Los flamencos, deseosos de reafirmar su control, la eligen siempre como punto de encuentro y sus manifestaciones son acogidas como una provocación por los francófonos que aún residen allí. La fuerte polémica entablada por los distintos partidos políticos a propósito de la segunda fase de la regionalización -que se debate actualmente en el Senado- influye en la radicalización progresiva de los habitantes de una y otra zona.

La radicalización violenta de las posiciones respectivas quedó patente el pasado domingo. Por primera vez, flamencos y valones llegaron colectivamente a las manos. Una marcha flamenca, con varios diputados a su frente, fue recibida por una contrarnanifestación valona, con sus propios parlamentarios a la cabeza. Un pueblo, Remersdael, ha quedado arrasado. Pero los incidentes más graves se produjeron en Fouron Saint Pierre, donde un individuo, parapetado en una ventana con un rifle, disparó contra los flamencos que, a su vez, atacaban con piedras su vivienda, en la que ondeaba una bandera de Lieja (francófona). No hubo muertos, sólo dos heridos, uno de ellos de gravedad, pero el deterioro de la situación es evidente. Los partidos se acusan entre sí de terrorismo y arremeten contra el ministro del Interior por la tibia actuación de la gendarmería.

«No sucederá nada ahora», estiman los observadores políticos, «pero debemos estar preparados, porque no pasarán muchos meses, sin que en Bélgica la cuestión nacionalista provoque muertos».

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 10 de marzo de 1980.

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