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TRIBUNA

Orígenes de una crisis

Durante las dos últimas semanas, el comportamiento de los bancos ha acaparado la atención, tanto de quienes aún siguen de cerca el comportamiento del mercado de valores como de aquellos que ya prácticamente lo tienen olvidado. En una sola sesión, la del pasado martes, los títulos bancarios ofertados, y sin contrapartida, superaron el millón de acciones. Este volumen de oferta, hasta ahora desconocido en nuestras bolsas, ha dado lugar a los más diversos rumores y especulaciones, avivando incluso olvidados temores. Para intentar una aproximación a lo que realmente ha sucedido, hemos pedido su opinión a conocidos especialistas.

Gestor de Fondos de InversiónBanco Urquijo

Tras señalar en primer lugar que, a todos los niveles del país, existe gran preocupación por la gravedad de la crisis, el origen de la excesiva oferta de bancos, ha estado provocado, además de esta, por otras razones. Por la búsqueda actual, por parte de los inversores, de un mayor beneficio repartido, se prefiere el dividendo de las eléctricas o de la renta fija. Esto está ocurriendo tambien últimamente en las Bolsas mundiales. Todos quieren que se reparta y no guardar para el mañana. Otra de las razones es la falta de información al accionista, pues en los meses transcurridos de 1979 los beneficios de los grandes bancos, después de las correspondientes previsiones para fallidos, autoseguro, etcétera, son superiores a los del pasado año. Además, no hay contratación libre en Bolsa. Ocurre, debido a la larga crisis bursátil, que varios bancos comercializan sus propios títulos; es decir, a través de sus numerosas sucursales, incitan a sus clientes a que compren acciones de las propias entidades. Estas campañas van acompañadas de un intento de mántener la cotización estable si en esos momento hay oferta en Bolsa; para ello, las sociedades reguladoras propiedad del banco, apoyan el cambio diario. Como el mercado es soberano y a la larga no se puede mantener un valor, se acumuló oferta, se ha permitido contratar bajando sólo dos enteros y tomando sólo el 10 % de las ventas, con lo que los operadores a su vez multiplicaban por diez, y de ahí esa cifra, aparentemente mostruosa, del millón y pico de títulos a la venta.

Hay también otros motivos. Las ventas de las sociedades de cartera en disolución. Las ventas de particulares para hacer rninusvalías, y así tributar menos por renta. La imagen de que existen muchos créditos de dudoso cobro, dada la situación de las empresas. La competencia que supondrá la banca extranjera. Sin embargo, como muchos de estos factores quizá ya estaban descontados, creo que se ha exagerado demasiado, y espero recuperaciones en las cotizaciones bancarias la próxima semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de noviembre de 1979