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UCD de Castilla-La Mancha no quiere incluir a Madrid en su región

Los parlamentarios de UCD de las cinco provincias que componen el ente preautonómico de Castilla-La Mancha acordaron, en una reunión celebrada el pasado fin de semana, oponerse a la integración de Madrid en la región, debido a los profundos desequilibrios que su incorporación podría acarrear. Este punto, junto con el resto de los acuerdos adoptados, se pondrá en conocimiento de la ejecutiva nacional.

El texto concreto del comunicado oficial señala: «Manifestar que Madrid no debe incorporarse a la región castellano-manchega, por ser la capital de España y pertenecer a todos los españoles, y por no resultar conveniente que constituya parte integrante de ninguna región y, en concreto, por los profundos desequilibrios que podría producir la incorporación de Madrid en la configuración de Castilla-La Mancha.»La reunión, que se celebró en el Parador Nacional de Sigüenza, contó con la presencia de los veintisiete parlamentarios ucedistas de la región (catorce senadores y trece diputados), más los presidentes y secretarios de los comités provinciales de cada provincia. El senador de UCD por Guadalajara Antonio Fernández-Galiano es, al mismo tiempo, presidente de la Junta de Comunidades. En su condición de diputado por Toledo asistió también Rafael Arias-Salgado, secretario general de UCD.

El acto se convocó para tratar de la constitución del comité ejecutivo regional de UCD de Castilla-La Mancha, comité que se nombrará formalmente el próximo 11 de noviembre, en una segunda reunión.

La decisión de excluir a Madrid de la futura región autónoma se tomó prácticamente por unanimidad, según declaró a El PAIS el senador ucedista por Cuenca Manuel Sevilla. El señor Sevilla expuso que los desequilibrios a que se refiere el comunicado están a la vista de todos: «Toledo, Cuenca, Ciudad Real, Guadalajara y Albacete son cinco provincias que figuran en los últimos puestos en casi todo, en recursos económicos, población, educación, y la diferencia es enorme si la comparamos con Madrid, que es la primera también en casi todo.

En la reunión se valoraron las intenciones mostradas por los parlamentarios madrileños, incluso de UCD, en el sentido de que precisamente el desarrollo de Madrid debe dirigirse a las provincias de la región para acortar las diferencias actuales.

«Nosotros no dudamos de la buena voluntad de los parlamentarios madrileños, ni de que la tendencia general se dirija a reducir los desequilibrios, pero, por ahora, la situación de hecho es esta, y pesa demasiado.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de octubre de 1979

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