Fracasa una sublevación militar en Bolivia
Un conato de sublevación armada fracasó ayer en Bolivia porque no encontró eco en otras guarniciones militares. La sexta división del Ejército, con guarnición en la ciudad tropical de Trinidad, a 650 kilómetros al noroeste de La Paz, ocupó las emisoras de radio, la prefectura de policía y la alcaldía de la ciudad.
Los rebeldes pidieron la disolución del Congreso Nacional, por su «ineptitud» y el reemplazo del presidente Walter Guevara por un jefe militar. A la hora de cerrar esta edición, sin embargo, permanecen confusos los detalles de la intentona.
Fuentes solventes de La Paz informaron a EL PAÍS que, incluso en la localidad de Trinidad, la situación era tranquila y los rebeldes no contarían siquiera con el apoyo del comandante de la guarnición general, Edmundo Sanabria.
Según las mismas fuentes, más que de un intento de golpe militar debería hablarse de discrepancias entre oficiales de la citada guarnición. El alto mando militar de las fuerzas armadas, que envió una misión investigadora a la zona, reiteró anoche su pleno respaldo al régimen civil.
La situación en la capital boliviana era de tranquilidad, aunque en los medios políticos reinaba una cierta intranquilidad. El presidente Guevara, que asumió su cargo el pasado mes de agosto, dirigió un mensaje a la nación, dando cuenta de que ha pedido una investigación sobre los hechos y las sanciones correspondientes.
En el Parlamento boliviano, cuya iniciativa de enjuiciar la labor del ex presidente y general Hugo Bánzer -el pasado mes- provocó serias advertencias de los altos mandos militares, los diputados han solicitado el procesamiento de los responsables de la sedición.
Por su parte, la Central Obrera Boliviana decretó ayer en La Paz un paro general de veinticuatro horas».


























































