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Atento contra el ex alacalde de la localidad bilbaína de Bedia

Luis María Uriarte Alzaa, ex alcalde de la localidad bilbaína de Bedia, resultó herido de suma gravedad al ser ametrallado ayer por la mañana en Lemona (Vizcaya) por dos jóvenes, que huyeron en un vehículo robado horas antes a punta de pistola. El señor Uriarte había recibido repetidas amenazas de muerte desde que hace dos años y medio se negó a colocar en el mástil del Ayuntamiento de Bedia la ikurriña, que acababa de ser legalizada por el Ministerio del Interior.

El atentado se produjo hacia las ocho de la mañana de ayer, en la calle Inzunza, de Lemona. Luis María Uriarte Alzaa se encontraba a esa hora leyendo el periódico en el interior de su automóvil, un Seat 131, color blanco, matrícula BI-5098-K, en espera de que le abriesen las puertas del garaje Uriarte, donde ocupaba el puesto de jefe de talleres. De improviso, dos jóvenes, a cara descubierta, se acercaron al coche, y desde el lado del conductor le hicieron varios disparos de pistola y una ráfaga de metralleta. Dos impactos le alcanzaron el brazo izquierdo, dos más en el tórax, tres en el vientre, uno en los testículos y otro más le fracturó el fémur. La policía recogió en el lugar más de una docena de casquillos de munición nueve milímetros Parabellum.Los autores del atentado huyeron del lugar -que no estaba muy concurrido a aquella hora- en un coche R-5, matrícula BI-5217-J, que había sido robado a punta de pistola a su propietario, un sacerdote de esta localidad, a las seis y media de la mañana. Al parecer, ocupaban el vehículo los dos agresores y dos compañeros más que les habían esperado en el mismo.

En estado de suma gravedad, el señor Uriarte fue trasladado al Hospital Civil de Bilbao. Tras una delicada operación quirúrgica de varias horas de duración, el herido paso a la unidad de cuidados intensivos, siendo el pronóstico de gravísimo.

Luis María Uriarte, de 55 años, casado, natural de Durango (Vizcaya) y domiciliado en Bedia, había ocupado en el anterior régimen el cargo de alcalde de esta última localidad. De ideología tradicionalista, el señor Uriarte se había opuesto a que la ikurriña ondease en el Ayuntamiento que presidía. Cuando la bandera bicrucífera fue legalizada por el ministro del Interior, prefirió dimitir que verse forzado a ordenar que la ikurriña se colocara en el mástil del balcón consistorial. Desde entonces, las amenazas contra su persona se sucedieron de tal forma que hace dos años abandonó la localidad de Bedia. Había regresado a su domicilio, en el barrio de Ibarra, el pasado agosto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 1979

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