El Teatro Lliure, en el María Guerrero de Madrid
El Teatro Libre de Barcelona -el famoso Lliure, famoso en menos de tres años de actuación- se presentó en Madrid, traído por el Centro Dramático Nacional, para una breve temporada, de diecinueve días, con cinco obras de su repertorio. Con una sola representación diaria, y teniendo en cuenta que casi la mitad del aforo del patio de butacas del María Guerrero ha desaparecido por la prolongación del escenario, no va a poder ser visto por muchas personas. Una pena: el espectáculo es enormemente atractivo. Quizá hayan pensado los organizadores que la barrera del idioma restringiría público. Es, en efecto, una barrera, aunque relativa. El valor del texto trasciende, mantiene la atención todo el tiempo: la dirección es brillante, como la escenografía. La interpretación es excelente. El texto que sirvió de presentación, el de Leoncio y Lena de Büchner (creo que la única de las tres obras de Büchner que no se ha dado en Madrid; Woyceck es muy frecuentado, y Dantón fue adaptado por Emilio Romero, de una manera tan personal y tan libre como la de este Leoncio), tampoco es muy asequible en su original. Fue un autor de encrucijada, de cruce de caminos literarios, poéticos, teatrales, políticos.El Libre ha tenido la acogida entusiasta, la bienvenida que merece. Deja abierta una expectación importante para los espectáculos que va a presentar sucesivamente.


























































