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Alfonso Guerra ataca duramente a los líderes del sector crítico del PSOE

Alfonso Guerra, ex secretario de organización del PSOE, rompió explosivamente ayer su silencio de meses anteriores con unas declaraciones al diario sevillano El Correo de Andalucía, en las que arremete contra el llamado sector crítico de su partido, en el que, según sus palabras, «algunos que gritan mucho de Marx, que ensalzan su nombre, sólo conocen de él lo que han visto en las portadas de los libros expuestos en los escaparates de las librerías».El líder socialista señala que muchas de estas personas, que en los medios informativos aparecen calificadas como radicales, batallaron por llevar al PSOE a un Gobierno de coalición con UCD, y anteriormente, presionaron para que la dirección socialista aceptase la ley de Asociaciones de Arias Navarro, dejando en la ilegalidad al PCE. «Algunos de ellos, por cierto, son ahora mimados por el PCE», añade.

Citando nombres concretos, Alfonso Guerra indica que Francisco Bustelo se levantó en el último congreso del PSOE para criticar una ponencia en la que se hablaba de libertad, fraternidad y solidaridad, tildándola de conservadora y decimonónica, pero lo hizo citando palabras del Evangelio sobre el vino nuevo y los odres viejos. A Luis Gómez Llorente -«hemos combatido solidariamente muchas fatigas políticas en los últimos tres años»- le acusa de haber abandonado su discreción y prudencia política para dar paso a la calumnia.

El señor Guerra cita como factores determinantes de la crisis que estalló meses atrás en el PSOE el hecho de que el partido hubiese crecido extraordinariamente en la fase de transición, la escasez de debate y la democracia interna con que funciona dicha organización. Por el contrario, tras la reflexión de estos cuatro meses, se han alcanzado grados de homogeneidad muy notables y las 38 proposiciones que se han presentado son bastante similares, agrega.

«Un partido político no puede vivir en una autofagocitosis continua de sus propias vísceras; tiene que ser algo abierto a los demás. Cuando un partido crea casas del pueblo, deben ser lugares para que vaya el pueblo, no para que los militantes se dediquen a destrozarse entre sí», continué Alfonso Guerra, quien asegura que a partir del Congreso Extraordinario los militantes aprenderán que no se puede estar haciendo unos estatutos nuevos cada año ni tejiendo y destejiendo continuamente una organización con tanta responsabilidad como el PSOE.

Con respecto a las declaraciones del secretario general del PSA -a quien Alfonso Guerra llama Alejandro Lerroux-Marcos-, el entrevistado subraya que «dividir a los trabajadores de Cataluña es duro de aceptar desde una posición de izquierdas. Sin embargo, nada puede sorprender en un hombre que ha tenido como primer padrino a Antonio García Trevijano, quien lo llevó a la Junta Democrática; como segundo padrino, a Fernando Abril en las elecciones de este año, y ahora, un tercer padrino en el ayatollah Jomeini».

Varias de las agrupaciones del PSOE de Cáceres, que abandonaron el congreso provincial de dicho partido, antes de la elección del nuevo comité ejecutivo -que preside Pablo Castellano- han presentado una impugnación a los resultados del congreso, por estimar que las elecciones no fueron todo lo democráticas que sería de desear.

Los disidentes -que en Cáceres constituyen el sector moderado del partido- declararon ayer que estas elecciones han servido para potenciar posturas personalistas y de ambición de poder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de septiembre de 1979

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