Problemas británicos por el rugby surafricano
Las cuatro uniones de rugby de Gran Bretaña, las de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda, pueden provocar una nueva situación tensa de cara a los próximos Juegos Olímpicos de Moscú, al mantener su intención de recibir el próximo mes de octubre a un equipo surafricano compuesto, a partes iguales, por jugadores negros, mestizos y blancos. Ayer mismo rechazaron una propuesta de suspender la gira hecha por el ministro inglés del Deporte, Hector Monro.
Recientemente, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean Francois Poncet, negó personalmente el visado a los jugadores del equipo nacional surafricano, los Springboks, que tenían previsto jugar también próximamente en Francia. La posible relación con Suráfrica conllevó serias amenazas de la URSS en el sentido de boicotear la participación francesa en los próximos Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, cosa que podría suceder ahora con Gran Bretaña. La URSS no olvida que los Juegos Olímpicos de 1976 en Montreal casi fracasaron por el boicot africano. El rugby británico, no obstante, como antes el francés, continúa defendiendo la postura de que el apartheid surafricano, censurado a todos los niveles -en 1978 se tomó un acuerdo de no relaciones con Suráfrica por parte de los países de la Commonwealth- ya no lo es tanto en deporte.


























































