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La querella entre Bofill y el alcalde de París termina amistosamente

El arquitecto catalán Ricardo Bofill y el alcalde de París, Jacques Chirac, han bajado la guardia tras nueve meses de lucha, desde que en octubre del año último el edil número uno de la villa suspendió los trabajos que realizaba el sospechado protegido de Giscard en el antiguo vientre de París (el mercado de Les Halles).

«El mejor arquitecto del mundo» (según su autodefinición) se encontraba ayer fuera de la capital francesa, pero fuentes de la alcaldía anunciaron que la querella que mantenían el señor Chirac y el arquitecto se había solucionado amistosamente. El señor Bofill le había reclamado al alcalde en concepto de indemnización siete millones de francos (más de cien millones de pesetas).

Por fin, el arquitecto recibirá cerca de millón y medio de francos (veinte millones de pesetas). Por añadidura, el señor Chirac mantuvo la promesa que hizo públicamente en el momento de suspender las obras de Les Halles, consistente en «encomendarle otros trabajos al talento indudable del señor Bofill». La alcaldía, en efecto, le ha confiado la construcción de «la plaza de los cinco mártires», ubicada en el legendario barrio de Montparnasse. Entre las obras diversas encomendadas al arquitecto se hablaba ayer de un posible Centro Internacional de Prensa, del que aún carece la capital francesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de agosto de 1979