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La última matanza del dictador provocó su derrocamiento

La espoleta del golpe militar que ha derrocado al presidente de Guinea Ecuatorial, Francisco Macías, fue una matanza practicada por éste el pasado 16 de junio entre numerosos miembros de su propia familia, que componían últimamente sus más directos cuadros de colaboradores, según informaron ayer en Madrid dos ex ministros y un ex jefe de la Policía Armada, así como el secretario general del MUNGE (Movimiento de Unidad Nacional de Guinea Ecuatorial).«Tras una situación de impago de salarios a los miembros de la escolta, que se prolongaba varios meses, una comisión de cinco soldados visitó al presidente Macías en su pueblo natal, Momgomo, para reivindicar sus derechos. Los mató. Esto motivó que el teniente coronel y viceministro de Defensa, Teodoro Nguema, fraguara un plan para eliminar al presidente, pero fracasó y supuso una matanza que, sin embargo, dio origen al éxito del golpe del pasado viernes», informaron en la rueda de prensa los señores Angel Masié, Pedro Ekong, Ciriaco Mbinio y Justino Mba.

El plan consistió en enviar un refuerzo de soldados de la escolta de Macías, pero aleccionados en el sentido de que debían detener o liquidar al presidente. El alférez supo al llegar al pueblo que un hermano suyo estaba preso y, al visitarlo, cometió la indiscrección de referirle el plan para darle ánimos. El preso, llevado del júbilo, hizo correr la noticia entre los demás cautivos, pero también llegó a oídos de Macías. Este ordenó la detención de todos los soldados de la escolta. Sin embargo, el alférez fue dejado en libertad por los guardianes para que pasara la noche con sus padres, ocasión que aprovechó para huir a Gabón. A la mañana siguiente, Macías ordenó la matanza de todos cuantos se hallaban en prisión y también de los padres del alférez huido. Al parecer, según se dijo también en la mencionada rueda de prensa, un hijo del ahora presidente del Consejo Supremo Militar que rige los destinos de Guinea Ecuatorial se encontraba entre estas víctimas.

Los convocantes de la rueda informativa manifestaron su apoyo al Consejo Supremo Militar, del que esperan que reconozca los derechos humanos, restaure las libertades individuales y colectivas y recupere la economía nacional, así como elabore una nueva Constitución.

«Si Guinea se vio obligada a aceptar la ayuda comunista, entre otras cosas, fue porque España no le prestó su ayuda, que ahora también necesita. El teniente coronel Teodoro Nguema desea ampliar las relaciones con España.»

Los informante calificaron al nuevo jefe de Estado como un «militar nacionalista», y lo eximieron de responsabilidad en la política represiva «porque era Macías quien ordenaba todo».

Manifestaron, no obstante, desconocer la política del nuevo régimen, así como el apoyo exterior con que hubiera podido contar el golpe militar.

El nuevo «hombre fuerte», Teodoro Obiang, ha sido hasta ahora un hombre de la total confianza de Macías. Primo del dictador y jefe de su cuarto militar, su personalidad es todavía una incógnita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de agosto de 1979

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