Persiste el cautiverio de cuatro personas en una mina leonesa

A última hora de la tarde de ayer continuaba el encierro iniciado el viernes en el pozo Julia, de 270 metros de profundidad, perteneciente a la empresa Antracitas de Fabero, donde 94 mineros mantienen retenidos a dos ingenieros -César Moro, director de la explotación, y Hernán Massip, de la Jefatura Provincial de Minas-, así como a los facultativos Luis Otero Fidalgo y Joaquín Otero Fernández. Los encerrados han permitido que el segundo de ellos reciba medicación para el tratamiento de una dolencia no determinada.

Según diversas fuentes, el encierro se produjo cuando las cuatro personas antes citadas realizaban una visita de inspección a las galerías para elaborar un informe sobre el expediente de crisis presentado por la empresa hace algunas semanas. Se da la circunstancia de que el señor Massip había redactado hace un año un informe similar por encargo de la Delegación de Trabajo, que en aquella ocasión desestimó la petición de la empresa. Los mineros consideran que el informe del señor Massip era contrario a los intereses de los trabajadores.Precisamente el señor Massip, según una nota del Gobierno Civil, se encuentra en un estado de salud preocupante. Análisis de orina y sangre, que se le han realizado en el encierro, han descubierto una diabetes con acemia positiva.

La protesta de los mineros va dirigida contra el citado expediente de crisis y la iniciación de los trámites de suspensión de pagos presentada por la empresa en un juzgado de Madrid, así como para pedir garantías sobre el pago de los atrasos salariales a lo largo de la próxima semana (la empresa adeuda a los trabajadores dos pagas extras y los salarios de los tres últimos meses). Hay que señalar en este sentido que el Consejo de Ministros del viernes concedió a Endesa un «anticipo» para hacer frente al pago de los suministros de carbón entregados por las empresas mineras a la central térmica de Compostilla (Ponferrada), y correspondientes al pasado mes de diciembre -alrededor de seiscientos millones de pesetas-, con el fin de que estas últimas puedan hacer efectivo el pago de las nóminas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 09 de junio de 1979.

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