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XXVIII Congreso del PSOE

La batalla ideológica pone en aprietos a la ejecutiva socialista

La sesión de crítica a la comisión ejecutiva, celebrada en la tarde del pasado jueves, constituyó sólo un aviso del estado en que se encuentra el debate interno en el seno del PSOE. Durante la sesión de ayer, además de un tono general bastante crítico e izquierdista en numerosas ponencias, el congreso -más concretamente la comisión política- entró en un duro debate ideológico, que al cierre de esta edición aún no se había resuelto. Caben destacar sendas intervenciones de Luis Gómez Llorente -en el sentido de que sería mejor la fórmula de remitirse , a los principios ideológicos ya aprobados por anteriores congresos, sin necesidad de nuevas definiciones-, y de Felipe González, que dijo hablar en nombre de los no marxistas del partido. Informan

Si en anteriores crónicas podía afirmarse que existe cierta inseguridad sobre los resultados de este congreso, ahora cabe decir que esa impresión está confirmándose, e incluso que la llamada «línea crítica» está resultando, a nivel de comisiones de trabajo, más fuerte de lo inicialmente esperado. «Nos estamos jugando muchas cosas», es el comentario general en los pasillos del congreso, y esta frase se interpreta de dos maneras, según las tendencias: para unos, es una firme decisión de impedir todo intento de desviación del partido a la derecha, y la cuestión del marxismo constituye sólo el iceberg de ese propósito; para otros, se está poniendo en peligro la posibilidad de que un partido socialista moderado pudiera tener su gran oportunidad a corto plazo para aprovechar una presunta debilidad del actual Gobierno de UCD.Las negociaciones para consti.tuir candidaturas a la comisión ejecutiva del PSOE estaban ayer prácticamente paralizadas, en espera de lo que resulte de los debates para establecer las resoluciones, especialmente la de carácter político. La batalla ideológica, lejos de haber sido orillada, se ha planteado con gran crudeza en el seno de la comisión política, cuyos trabajos se iniciaron con una nueva derrota de las propuestas oficiosas, basada en cuestiones de procedimiento.

Felipe González: "No estoy contento"

Las posibilidades de que Felipe González no llegue a presentarse a la reelección o que intente emplearse a fondo a fin de «poner orden » en el partido no solo desecartables. El secretario general del PSOE -que, por ahora, se encuentra en situación de cesante- seclaró ayer, sin ambajes: «No estoy contento con la marcha del congreso. Mentiría si dijera lo contrario.»

Es opinión común en fuentes bien informadas que una reafirmación enérgica del marxismo -no en los términos negociados, por la ejecutiva, sino en otros más duros-, unido a las críticas personales sufridas por Felipe González durante el debate sobre la gestión de la ejecutiva, y al propio resultado de la votación, colocan al líder socialista ante dos posibles alternativas: exigir una ratificación de confianza y una firme llamada a la responsabilidad que le permita formar un equipo de dirección coherente -con su pensamiento, o marcharse a casa. Esta segunda posibilidad, en la que realmente no cree casi nadie, no era descartada ayer, pero sin ninguna confirmación.

A este respecto, distintas delegaciones comentaban extensamente el discurso de Felipe González durante el debate de la gestión, en el sentido de que estaba dispuesto a asumir todas las críticas que se habían hecho a la ejecutiva, pero que no admitía las acusaciones de manipulación y dirigismo, e incluso se comentaba su deseo personal de que se produzca un debate ideológico sobre el partido, en el que pudiera hablar con claridad «sín las limitaciones derivadas de mi responsabilidad de primer secretario».

En cuanto a las valoraciones realizadas sobre la votación favorable a la gestión de la ejecutiva (68%), es significativo precisar que tal porcentaje se debió a un cambio de última hora en la actitud de las delegaciones de Asturias, Cataluña, Jaén y una parte de Madrid, que de una postura inicialmente abstencionista pasaron al voto afirmativo tras el debate correspondiente, y en algún caso con enfrentamientos internos entre los delegados para no provocar una aprobación de la gestión tan ajustada que diera lugar a un vuelco en la relación de fuerzas del partido.

En cuanto al voto negativo -Álava, Navarra, algunas agrupaciones andaluzas, algunas de Madrid, ciertas agrupaciones del País Valenciano-, fuentes del sector más moderado del partido consideran lo ocurrido como una irresponsabilidad o como el fruto de una venganza, mientras otras fuentes del sector crítico menos radical estiman que «sólo desde planteamientos insurreccionales puede entenderse un voto en contra de esta gestión ».

La comisión política, un "test"

Pero el problema está en que en un sector del congreso socialista, aproximadamente identificable con el que votó no y con una parte del que prefirió abstenerse, consideran que Felipe González ha cometido un error en su planteamiento público sobre el marxismo, y parecen dispuestos a utilizar este argumento para «dar una lección» a la dirección, e incluso para tratar de sacar adelante una resolución en la que precisamente se afirme lo contrario de lo que planteaba Felipe González.

En este sentido, cabe destacar el comienzo de los trabajos de la ponencia política, constituida en la mañana de ayer con cerca de doscientos militantes entre ellos las principales cabezas del PSOE. La dirección del partido sufrió una nueva derrota «moral» nada más comenzar los trabajos de esta comisión, al ser rechazada, por amplia diferencia de votos, la posibilidad de que se tomara como texto de trabajo la propuesta oficiosa de la ejecutiva, presentada oficialmente en nombre del comité federal, y que había sido elaborada por los señores Solana, Múgica y Obiols, entre otros.

El rechazo de este texto se debió a una cuestión de procedimiento: no se le consideraba formalmente como una propuesta de ponencia, porque éstas deben ser enviadas por las agrupaciones de base en un plazo determinado. Pero también se da la circunstancia de que el lenguaje y contenido del mismo dista bastante del que, en general, se observa en las propuestas de ponencia, y además no incluía por ninguna parte la palabra marxismo. Bien es verdad que ese texto se presentaba sólo corno posible resolución de estrategia política y, por tanto, abierto a otra complementaria de carácter estrictamente ideológica.

Dado que llegar a la adopción del texto básico de debates consumió varias horas, se espera que la discusión de la propuesta en sí misma, hasta lograr una resolución final, se prolongue hasta la mañana de hoy. Lo que apruebe la comisión de trabajo ha de ser ratificado posteriormente por el pleno de delegados, que probablemente se celebrará durante la jornada de hoy, y distintas fuentes consideran posible que en el pleno no se dé una relación de fuerzas similar a la de las comisiones, lo cual hace que no deba considerarse definitivo ningún texto aprobado hasta la votación en el pleno.

Por último, cabe precisar que la totalidad de las sesiones del congreso se celebran a puerta cerrada, lo cual obliga a una paciente reconstrucción posterior de los hechos, lo que, unido a la tensión en que está desarrollándose este congreso, conlleva el riesgo de alguna posible apreciación errónea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 1979

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