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La sede del PSA en Sevilla, parcialmente destruida por la explosión de una bomba

Un potente artefacto hizo explosión a las once de la mañana de ayer en la sede central del Partido Socialista de Andalucía, en la sevillana calle de Sierpes, provocando el derrumbamiento de algunos tabiques interiores y parte del suelo, rotura de cristales y destrozos en el mobiliario. Poco más tarde una llamada telefónica anónima anunciaba la colocación de una bomba en el Banco Urquijo, cuyas dependencias fueron desalojadas, sin que la amenaza se hiciese realidad. Anoche, la Triple A se responsabilizó del atentado contra el partido andaluz.

La explosión rompió igualmente los cristales del piso inferior al ocupado por el PSA y el escaparate de un establecimiento comercial ubicado en la planta baja. Pocos minutos después se personaron en el local los bomberos y la Policía Municipal, así como un equipo de artificieros. Ante la posibilidad de que hubiese un segundo artefacto, se procedió a acordonar la zona, prohibiéndose el paso en ambas direcciones. La situación quedó, no obstante, rápidamente controlada.Según fuentes policiales, el artefacto había sido colocado minutos antes de la explosión junto a la puerta de entrada al local y contenía entre dos y tres kilos de material explosivo y otros tantos de metralla. Las mismas fuentes descartaron que el material empleado fuese goma-2 y estimaban que se trataba de algún ácido.

En el momento en que se produjo el suceso se encontraban en la sede cinco militantes del PSA, entre ellos el secretario de organización del partido, José Luis González Caballo, que instantes antes había salido de su despacho, donde los destrozos fueron mayores. La metralla lo hubiese matado», aseguró un policía a los informadores. Según el señor González Caballo, desde hace varios meses no se recibían en el local amenazas de ningún tipo.

El alcalde de la ciudad, Luis Uruñuela (PSA) al tener conocimiento del atentado solicitó la suspensión temporal del pleno ordinario que el Ayuntamiento estaba celebrando, y se trasladó a continuación con todos los concejales al lugar de los hechos. Se dio la circunstancia de que el alcalde acababa de pedir a la Corporación un minuto de silencio en memoria del policía nacional Juan Manuel Torres, muerto en el atentado del pasado miércoles. El señor Uruñuela comentó que «estamos ante una escalada de violencia por parte de los enemigos de la democracia». Los concejales, tras personarse en el lugar de los hechos para conocer detalles, regresaron nuevamente al Ayuntamiento para continuar el pleno.

Aunque no se registraron heridos dos personas tuvieron que ser asistidas por el shock psicológico que les produjo la explosión. La joven Ana Cortázar, que estaba en ese momento haciendo la limpieza, sufrió una lipotimia y la secretaria Ana Arillo, que se encuentra en avanzado estado de gestación, fue víctima de un ataque de nervios. Ambas fueron trasladadas a la residencia sanitaria de la Seguridad Social.

El secretario de organización del PSA, señor González manifestó que tras la explosión, al intentar cruzar por la parte central de las dependencias, advirtió un fuerte y sofocante olor ácido, lo que, al parecer, es característico tanto de los cócteles molotov como de la dinamita.

En relación con el atentado contra miembros de la Policía Nacional, el diario Suroeste recibió en la noche del viernes un comunicado en el que los GRAPO se hacían responsables del mismo.

Por lo que respecta a los heridos, ha experimentado una notable mejoría el guarda Carmelo Millán, que se echó sobre uno de los agresores para evitar que volviera a disparar contra el policía Juan Manuel Torres, muerto en el atentado. El policía nacional Juan Torrebejano, que resultó herido de gravedad en la misma acción terrorista, continúa en estado estacionario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 1979

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