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Minero-Siderúrgica de Ponferrada no paga la nómina correspondiente al mes de abril

La empresa Minero-Siderúrgica de Ponferrada ha decidido aplazar el pago de los salarios correspondientes al pasado mes de abril, que debían hacerse efectivos entre los días 10 y 15 de este mismo mes. La medida ha sido comunicada al comité de empresa, alegando dificultades de tesorería provocadas, a su vez, por el impago de los suministros de carbón a la central térmica de Compostilla, propiedad de ENDESA, que adeuda a Ponferrada 1.440 millones de pesetas por este concepto.

La deuda corresponde a los suministros de carbón entregados desde noviembre de 1978, que ascienden a casi medio millón de toneladas. De esta deuda, al menos 672 millones figuran como letras protestadas ante notario. La empresa señala que los bancos se niegan a «descontar más papel», lo que imposibilita hacer efectivo los salarios de los 4.200 trabajadores de la plantilla.Otras cinco empresas mineras del Bierzo han comunicado oficialmente su decisión de no pagar los salarios de abril por idénticos motivos, según un portavoz de la patronal. La plantilla laboral de estas últimas -entre las que se encuentran Antracitas de Fabero y Antracitas de Gaitarro- asciende a 2.300 trabajadores. Según las mismas fuentes, el resto de las empresas de la zona -hasta un total de 10.000 trabajadores- no se han pronunciado todavía sobre la posibilidad de suspender el pago de las nóminas, aunque algunas de ellas han anunciado su intención de iniciar un sistema de «pagos fraccionados», ante las dificultades de hacer efectivo el total de los salarios. Solamente Hullas de Coto Cortés, filial de Fenosa, que cuenta con el apoyo financiero del Banco Pastor, podrá pagar la nómina del último mes con normalidad.

ENDESA adeuda a las empresas mineras del Bierzo una cantidad superior a los 3.000 millones de pesetas, correspondientes a los suministros de carbón entregados en la central de Compostilla durante los seis últimos meses. La Empresa Nacional de Electricidad, SA, tiene que hacer frente en estos momentos a unos stocks de tres millones de toneladas de carbón térmico, valorados en más de 8.000 millones de pesetas, suficientes para abastecer a la central durante un período de año y medio. A medio plazo -antes de 1982-, la central tendrá que acumular al menos otros cinco millones de toneladas de hulla y antracita para la puesta en marcha de dos nuevos grupos (Compostilla IV y V), con un coste de más de 20.000 millones de pesetas a los precios actuales. El INI, accionista mayoritario de ENDESA, estudia la posibilidad de crear una empresa filial que se haga cargo de la financiación de los stocks o, en último término, de subir el «techo» de endeudamiento exterior de las empresas del grupo, con lo que la financiación se realizaría a través de nuevos créditos internacionales.

La crisis de la minería de la antracita, provocada por las dificultades financieras de ENDESA y los bajos precios del carbón, según la patronal, ha sido objeto de numerosas entrevistas durante las últimas semanas entre altos cargos del Ministerio de Industria y representantes de los partidos políticos, de las centrales sindicales y de la patronal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de mayo de 1979

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