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CARTAS AL DIRECTOR

El miedo razonable

Soy accionista de la empresa que publica EL PAIS, suscriptor y lector asiduo de ese diario. Creo que éste puede ser colocado en primera línea entre las mejores publicaciones de su género en España entera. Veracidad y transparencia de la información, selección de lo más importante que debe conocer el público y tratamiento de la noticia con gran. imparcialidad, para acoger en sus páginas incluso los hechos o los juicios que sean adversos. Vemos en EL PAIS el adalid de la democracia española, defendida por escritores notables por su estilo y tan fieles a las ideas liberales que exigen respetar también las que no lo son. Mas lo que no hemos pensado nunca es que este diario pudiera quedar indiferente ante una flagrante mistificación de la democracia. Por ello me ha sorprendido mucho que un periódico que se denomina EL PAIS no haya comentado lo que a la mayoría del país ha dejado estupefacta. Me refiero a las declaraciones lanzadas a los cuatro vientos por el secretario de las Comisiones Obreras catalanas, filial del Partido Comunista, en las que se dice «que si UCD intenta una política de: mayoría parlamentaria contra los intereses de los trabajadores, se va a encontrar con la movilización sindical más importante que haya conocido ningún Gobierno, y que no van a renunciar a la movilización de las masas». Esta tremenda amenaza de lanzar a los obreros contra un Gobierno que lo es por haber ganado unas elecciones democráticas ha sido respaldada por otras declaraciones similares de los portavoces del socialismo, amenazando también con el recurso a la fuerza de las masas obreras, con lo que, en definitiva, demuestran ahora la falacia de una campaña electoral en la que se endosó la piel de cordero de la socialdemocracia para ocultar las categóricas afirmaciones del marxismo, contenidas en el XVII Congreso del Partido, en fecha reciente. Y la nota aguda del tremendismo corrió a cargo del secretario del Partido Comunista cuando declaró, amenazando al Gobierno, «que los próximos cuatro años van a ser de inestabilidad política y social, en los que habrá crisis de Gobierno y puede que crisis de régimen». Con estas palabras resulta amenazada también la más alta magistratura de la nación.Pues bien, yo pienso que la mayoría del pueblo español, que ha elegido libremente a sus representantes, esperaba que EL PAIS, portavoz de las más puras esencias democráticas, nos dijera si el concepto de democracia que inspiran tan insólitas declaraciones armoniza con el que con tanta maestría defiende a diario EL PAIS, y si lo democrático es aceptar el criterio de la mayoría cuando coincida con el de la minoría y recurrir a la violencia en otro caso.

¿Qué concepto de la libertad es éste de quienes proclaman que el socialismo es libertad? ¿Libertad para qué? Esta fue la pregunta que Lenin espetó a Fernando de los Ríos, el culto socialista español, dejándole perplejo y en suspenso. Pero si él no contestó a la pregunta entonces, nosotros podemos contestarla ahora. Es la libertad para los vencidos en régimen de libertad, pero no para los vencedores. Libertad para negar la libertad, oponiendo a ella la violencia.

Por fortuna, los electores españoles han procedido con extraordinario acierto y buen sentido al votar. No fueron engañados por los eslóganes que eincubrían la verdad. Y esa prudente previsión demuestra ahora el engaño electorero y, sobre todo, demuestra cómo hubieran utilizado la libertad al vencer quienes así la desprecian, aunque se hayan parapetado en ella. El tan denostado «voto del miedo» creo que ha sido un voto harto razonable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de marzo de 1979