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Faltan alternativas políticas a los problemas de la "sierra pobre"

La sierra pobre madrileña parece condenada a la supervivencia, sin posibilidad de mejorar sus condiciones de vida con arreglo a los propios intereses de sus cada vez más escasos habitantes. Los serranos norteños no contemplan con demasiado interés unas elecciones municipales, tras las cuales todo parece que seguirá igual para ellos: ese desesperado destino al olvido, como de muestra la despreocupación de los partidos políticos, que, en ningún caso, han presentado ningún tipo de solución concreta para este área madrileña. Informa

Si el partido judicial de Colmenar Viejo es el más extenso y el que contiene el mayor número de pueblos de la provincia de Madrid, no es, ni mucho menos, el más poblado. Una gran parte de los sesenta municipios de este partido judicial corresponden a la sierra pobre y son núcleos muy pequeños donde la emigración y el atraso económico-social ha hecho estragos. Al partido mayoritario, UCD, le interesa continuar con el control de Gobierno de estos pueblos, y ha presentado candidaturas para las elecciones municipales en 52 pueblos, de los 56 donde habrá elecciones. La izquierda parece haberse desentendido de la sierra pobre en cuanto a interés por presentar campaña y luchar por conseguir algún concejal. La explicación sólo se encuentra en lo poco rentable de tal esfuerzo al ser esta zona de escasa población y, por tanto, de escasos votos. Sólo la izquierda más radicalizada, y especialmente la coalición MC-OIC se ha decidido ha presentar batalla en la mayoría de los pueblos, y se batirá en solitario con UCD (véase EL PAIS de 16-III-79).Dejaron las zanjas abiertas y se fueron

En la sierra pobre aumenta por momentos la despoblación. Los pueblos. de cien, doscientos vecinos, y aun menos, viven todavía en la incomodidad del barro. Ahora se van haciendo algunas pavimentaciones y algunas redes de alcantarillado. Pero, incluso, como ocurre en Horcajuelo de la Sierra, «vinieron a hacer el alcantarillado en el mes de octubre, nos levantaron una calle, dejaron las zanjas abiertas y se fueron».

Horcajuelo de la Sierra, a unos ochenta kilómetros de Madrid, no tiene comunicación con la carretera N-I. El camino que unía a este pueblo con Horcajo de la Sierra, para, desde aquí, desembocar en la general de Madrid-Irún, «no existe desde la guerra, es una senda intransitable».

La defectuosa comunicación viaria de algunos de estos pueblos, máxime en invierno, es pareja a la incomunicación socio-cultural. Sin embargo, estos pueblos de la sierra más norteña, paradójicamente gracias al abandono sufrido, aún conservan, al menos, su original estructura urbana, sin acusar agresiones turísticas.

La polidactilia sigue sin erradicar

Esta incomunicación ha servido también, por ejemplo, para que en Cervera de Buitrago todavía exista la enfermedad hereditaria de la pofidactilia. Ni se ha extendido a otros núcleos ni se ha erradicado en éste, donde aún nacen niños con más de cinco dedos en las manos o los pies. La deformidad, dicen, no es grave, pero sí molesta para los que la padecen, que, incluso por falta de una adecuada formación cultural se han sentido acomplejados por ella a lo largo del tiempo y llegan a esquivar hoscos a quien trata de preocuparse por tal fenómeno, único en la provincia madrileña.

El yugo y las flechas, a la entrada

La sierra pobre, así de encerrada por otros y por sí misma, como en proceso de autodefensa ante el olvido y la desidia, presenta paradojas como la de Robledillo de la Jara, pueblo a cuya entrada se yerguen el yugo y las flechas todavía y donde, en cambio, sólo se presenta la candidatura radical comunista MC-OIC. Este pequeño pueblo ha tenido durante veinte años el mismo alcalde, que ya está cansado de política y ha renunciado a seguir en esa brecha. Ningún otro partido, ni siquiera UCD, se ha preocupado de intentar llenar su puesto, salvo la citada coalición. «Tendremos un ayuntamiento de extrema izquierda -dice el hijo del anterior alcalde-, porque, por muy pocos votos que saquen, no hay otros que se presenten.»

Lo más curioso del caso es que las candidaturas de MC-OIC están formadas por personas que no son nativas de estos pueblos. En realidad, MC-OIC se ha planteado esta campaña «como un intento de concienciación política más que como un deseo de votos», según explican en la sede provincial del MC. María Unceta, organizadora de la campaña, añade: «Nuestro interés se centra en que estos campesinos comprendan que son ellos quienes deben crear agrupaciones de base para resolver sus problemas, única posibilidad para que, a largo plazo, no terminen por ser definitivamente arruinados o expulsados de sus tierras de siempre».

No obstante, ningún partido a la hora de plantear sus programas municipales, ha entrado, en concreto para la sierra pobre, a ofrecer alternativas específicas de solución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de marzo de 1979

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