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Elecciones 1979

Suárez: "Si Felipe González quiere un debate en TVE, tendrá que ganárselo"

El presidente del Gobierno y de UCD, Adolfo Suárez, concluyó ayer su campaña electoral en Extremadura acusando al Partido Socialista Obrero Español de eludir ante el electorado los compromisos contraídos en su XXVII Congreso para presentar una imagen más moderada ante ciertos auditorios. Adolfo Suárez, que fue acosado e insultado a su paso por Badajoz y aclamado en Cáceres, afirmó en esta última ciudad que si Felipe González quiere un debate en la televisión «tendrá que ganárselo, porque lo que busca es una publicidad añadida y probar que en España impera un régimen bipartidista, cosa que está por ver».

El presidente del Gobierno inició en la tarde de ayer su segundo maratón electoral de fin de semana por tierras de Extremadura y de Andalucía, adonde llegará hoy. El presidente viajó esta vez en un helicóptero de la Fuerza Aérea española, utilizando también automóviles para recorridos cortos, en los que le acompaña su esposa, Amparo Illana.Badajoz fue la primera etapa. Una primera tarde extremeña que los críticos taurinos calificarían como bronca sin apelación. El helicóptero presidencial, después de mucho buscar, tomó tierra a las tres de la tarde en el parque del antiguo Tiro de Pichón pacense. Allí le esperaban para almorzar más de quinientas personas, presididas por el ministro de Sanidad y candidato al Congreso por esta provincia, Enrique Sánchez de León. A instancias de este último, y quizá por imprudencia temeraria, Suárez y su comitiva escaparon antes del almuerzo para realizar una visita a pie por el centro de la ciudad. El paseo comenzó en la plaza de Minayo, que estaba repleta de público.

Allí se produjo el altercado. Unas decenas de seguidores de UCD no pudieron acallar los gritos de «¡fuera, fuera!» que acompañaron durante todo el recorrido al presidente, gritos que fueron transformándose en cantinela como ésta: «Suárez, traidor, cantaste el Cara al sol». También vocablos como asesino y una variada gama de calificativos propios del diccionario secreto de Camilo José Cela.

Los cantautores de la fiesta fueron variados. Al principio, PSOE, CD y Fuerza Nueva formaban el coro. Luego, los muchachos de don Blas Piñar se hicieron con la comitiva, brazo en alto y sin parar de empujar al presidente, que iba rodeado por una pequeña guardia de seguridad (Suárez se niega a que la Policía Armada vigile masivamente su campaña). En algunos momentos, la situación fue de verdadero riesgo físico para el presidente, que fue introducido con dificultad en su coche mientras la caravana era aporreada por los ultras.

El presidente intentó tranquilizar a los responsables de la desorganización de los actos de UCD de Extremadura y calificó el acto de incidente menor. Luego diría que este espectáculo poco democrático había provocado un extraño consenso entre el PSOE, CD y FN para impedirle circular tranquilamente por la ciudad.

A media tarde marchó en helicóptero a Don Benito, Villanueva de la Serena y Cáceres. En estos tres lugares Suárez recibió aplausos -«cuando baja el helicóptero y vemos la muchedumbre ya no sabemos si van a aplaudir o nos van a abuchear», comentaba uno de los acompañantes del presidente después de la experiencia pacense- Especialmente, la acogida fue calurosa en Cáceres, donde centenares de personas aclamaron a Suárez, que circuló en coche descubierto saludando a los cacereños, de los que UCD ya obtuvo en los anteriores comicios cuatro de los cinco escaños que corresponden a esta circunscripción.

Por último, hay que señalar que el presidente se decidió, por fin, a entreabrir la caja de los truenos o del debate político electoral. Reconoció la pasividad de su campana y después de conocer que Felipe González le retaba a un debate desde la televisión (en la comitiva se conocía la intervención de Felipe González minutos antes de su emisión) dijo: «Felipe González presume que España es un país bípartidisa par iendo de los resultados de 1977. Esto está por ver, porque quedan fuerzas importantes a izquierda y derecha de UCD y PSOE. Además, Felipe González desea añadir una propaganda electoral suplementaria con este debate, sobre el que yo me pronunciaré a la vista del desarrollo de la campaña, si me conviene. Además, el PSOE quiere evitar presentar ante el electorado sus planteamientos políticos e ideológicos de su XXVII Congreso, utilizando de manera radical o moderada su actitud política según el auditorio que le escucha.»

Mentís del PSOE

El PSOE, por medio de su oficina de prensa en Madrid, difundió anoche una nota referida a los incidentes de Badajoz en la que se afirmaba, entre otras cosas, que «los miembros del Partido Socialista no han intervenido en ningún momento en actos de violencia contra candidatos de otros partidos, actos que condenamos en todos los casos».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de febrero de 1979

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