Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Iglesia no puede ir desfasada de las formas de vida modernas

«Lo peor que podría pasarnos en las actuales circunstancias es que cuantos tenemos un concepto cristiano de la vida quisiéramos mantener a toda costa estructuras y costumbres en las que se encarnó el cristianismo en épocas pasadas sin darnos cuenta de que muchas de ellas han de quedar necesariamente desfasadas», afirma el cardenal Tarancón en su última carta cristiana en la que analiza el nuevo orden de convivencia que se deriva a raíz de la entrada en vigor de la Constitución.«Una de las condiciones de todo organismo vivo -dice el cardenal Tarancón refiriéndose a la Iglesia- es el crecimiento y la adaptación al medio, lo que no puede hacerse sin continua renovación. El cristianismo no puede cambiar esencialmente, pero se ha de encarnar en estructuras, costumbres y formas de vida humana que son temporales, es decir, que cambian con el tiempo.»

«Ante los nuevos problemas derivados de la actual situación, el cristianismo -afirma el cardenal- no puede utilizar soluciones viejas aunque ciertamente a veces el peso de la tradición nos impide ponernos a tono con el china actual. La problemática que esta sociedad democrática nos presenta y que nos irá presentando cada día con mayor fuerza es muy distinta a la de la realidad de hace cincuenta años.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 1979

Más información

  • Carta del cardenal Tarancón