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CARTAS AL DIRECTOR

Otro terrorismo en el País Valenciano

Esta es la fecha que, por quinta vez consecutiva, el vehículo que me sirve de locomoción es objeto de atentado. El motivo evidente se lo pueden imaginar: una pegatina con las siglas de País Valenciá encima de las cuatro barras que nos caracterizan como pueblo. Primero, cuando no existían las libertades, fue una cruz gamada seguido por otros imaginativos atentados, hasta llegar a estas navidades que, en un plazo de seis días, recibí la visita de estos «salvadores de la patria» en dos ocasiones consecutivas, con un saldo de cristales rotos que alcanzó a todo el vehículo. Evidentemente, he efectuado la consecuente denuncia a la comisaría de mi distritoEs, por otra parte, innegable que todos estos hechos se inscriben dentro de un proceso de escalada terrorista, no menos detestable que otros sucesos incalificables que ocurren en el resto del Estado español, y que tiene por objeto confundir al pueblo, colapsar la tan anhelada autonomía y acabar físicamente con los mayores representantes de nuestra cultura. Recuérdense los atentados, frustrados contra Manuel Sanchís Guarner y Joan Fúster, personas irreprochables que han dedicado su vida entera a la recuperación nacional de nuestra identidad.

Todo ello viene acompañado por una comparsa orquestada por algún periódico, los representantes (9) de algunas instituciones oficiales abanderadas ahora de un autonomismo que antes combatieron con toda su fuerza y, como no, con la extrema derecha, GAV, URV, etcétera, como brazos ejecutores. Ni que decir tiene que todos son responsables de lo que en nuestro país está ocurriendo y que con sus actitudes impiden un debate sereno, democrático, científico y racional sobre nuestras señas de identidad y demás problemas que afectan a la sociedad valenciana en estos momentos.

Por todo ello, y ante la absoluta impunidad con la que actuan, pedirnos aclaración de responsabilidades, detención de los culpables y su pronta puesta ante los tribunales dejusticia. Porque si el gobernador civil sabe quiénes son, como reconocía hace poco, la responsabilidad de las autoridades gubernativas y policiales es innegable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de enero de 1979