El enviado del presidente Carter no logra convencer a los palestinos

Los esfuerzos desplegados por el senador Robert Byrd, enviado especial del presidente norteamericano, Jimmy Carter, para convencer a los palestinos de Cisjordania y Gaza de que deben aceptar el sistema de autonomía previsto en los acuerdos de Camp David han concluido, aparentemente, en un fracaso.El consulado norteamericano en Jerusalén tomó contacto con unos veinte notables palestinos con el propósito de preparar la entrevista con el senador: sólo doce se mostraron interesados en conversar con Byrd, y al final, únicamente, cinco concurrieron a la reunión. Y aun éstos, después de haber escuchado atentamente al senador durante más de dos horas, dijeron que los únicos representantes de los palestinos son los dirigentes de la

«El senador Byrd -declaró a este diario uno de los notables- no nos ha convencido de que ese sistema de autonomía representa un primer paso adelante hacia la patria palestina. Los acuerdos firmados en Camp David ignoran el hecho de que el pueblo palestino tiene un solo cuerpo: nuestra cabeza está en Beirut, una mano se encuentra en Siria y la otra en Jordania; nuestros pies están sobre la tierra, uno en Cisjordania, el otro en el corredor de Gaza.»

Las respuestas dadas por los cinco notables al senador Byrd pueden resumirse en los siguientes puntos:

1. Estados Unidos debe reconocer que los acuerdos de Camp David no satisfacen a los palestinos.

2. Los norteamericanos tienen que darse cuenta de que las soluciones a medias sólo servirán para complicar las cosas. La creación de un Estado vasallo en Cisjordania y Gaza no facilitará la paz

3. Washington debe empezar a estudiar una nueva fórmula para hacer más eficaces los acuerdos de Camp David y más atrayentes para los palestinos.

4. Lo ya conseguido en Camp David puede transformarse en un paso significativo hacia la paz si esos acuerdos conducen a la reanudación de la conferencia de Ginebra y a unas negociaciones sustentadas en el espíritu de la declaración conjunta norteamericano-soviética, firmada por Vance y Andrei Gromiko en octubre de 1977.

5. Finalmente, Washington deberá dejar de presionar a los palestinos para que acepten la autonomía prevista en Camp David.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 02 de diciembre de 1978.

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