Tribuna:DIARIO DE UN SNOB
Tribuna
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Sandra de noche

Sandra, Sandra Alberti, Sandra de Noche, con los párpados verdes y las orejas negras, con los ojos recortados en la máscara joven del rostro agudo, me habla y habla en la noche:-De ir por la vida no sé nada, no lo aprendo, nada, que no aprendo, cómo lo ves, a mí siempre me pegan el cerrojazo. en la profesión no me hablan, te lo juro, tú dirás, yo he nacido en Zamora, pero en Valencia me sentía más artista que nadie, era la más artista, y allí había gente limpia, gente muy limpia, gente más limpia que aquí había en Valencia, hace cuatro años que vine a Madrid, y lo limpia que yo era, estuve trabajando en un pub, de camarera, no tenía ya uñas, de fregar platos, pero el pub lo llenaba yo y en cuanto me fui tuvieron que cerrar; cómo lo ves.

Sandra de Noche, Sandra Alberti, cuchillo cálido, Nerval femenino que me ha tomado por su farol de urgencia, loca/loco en el Madrid de los teatros y los camiones dormidos.

-Mi madre nada, mi madre vino y yo quería llevarla al pub, que me viese trabajar, que yo tenía un trabajo, yo conozco toda mi vida, mi vida entera, no sé de qué me sorprendo, yo lo sé todo de mí, el éxito y el hambre, si voy a México triunfaré en México, conozco mi vida entera, ahora la estrella, la estrella, pero la estrella no tiene un duro, Castellví tiene cinco mil fotos mías, desnuda, ellos me enseñaron a verme, yo no sabía verme a mí misma, tú dijiste que me había dejado los glúteos en el camerino, y tenías razón, ya no me los dejo, va menos gente de la que tenía que ir, pero cualquier cosa conmigo es una bomba, por Escalofrío cobré una módica pasta, la película ha dado millones, van a verme a mí, pero no hay nada que hacer, sólo me traen guiones tipo hazme-gozar-como -una-perra, ¿tienes tabaco?, tú no tienes tabaco, señora ¿me da tabaco?, no sera veaetariano, yo fui vegetariana, vaya mierda, estaba mucho más gorda que ahora, y el cuerpo lleno de heridas, en cuanto salgo con alguien dicen que estoy engañando a alguien, cómo lo ves, ¿tiene lumbre, señora?, muchas gracias.

Sandra Alberti, Sandra de Noche, última loba joven, perfil de veintidós años, proa sanguinaria de barca suicida en la noche canalla. Lo canalla, esa miseria que se cree fascinante. tiene hoy tres figuras de naipe en el as negro de los oros nocturnos: un hombre, una mujer y un travestí. Ramoncin, Sandra Alberti y Ocaña.

-A ver lo tuyo con Paco Umbral, me dicen, que ya está bien, de qué va eso, que se enrolla contigo y a las demás nos llama chorvas, yo ni miro la prensa, qué quieres, pero cogí un periódico, a ver si habla de mí, nada, que no, pero luego lo leí despacio, en la peluquería, y me mataba de risa, ahora voy a ir de cómica, soy actriz cómica, vale, pero yo les veo, yo les entiendo, yo conozco a la gente, por eso me huyen, tienen miedo, yo he mirado al demonio, lo sé todo, el espectáculo es salir allí a enseñar cosas, y yo quiero hacer algo, voy a poner cuerpo de estrella en la escalinata de los aviones, la gente trae la cara según lo que te va a pedir, cambian la cara, yo por eso estoy sola, sola, cómo lo ves.

Hace un año presentaba en otra capilla profana de la Gran Vía un espectáculo de mujeres desnudas, y ella, vestida, con su voz de crimen reciente, difundía una sexualidad que abrasaba todo lo demás y dejaba sin respiración al marinero de provincias en tierra ministerial. Hoy es la estrella:

-Ni rubia ni morena, tú lo has dicho, no estoy buena ni mala, yo no sé cómo estoy, soy la estrella, y yo de qué me asombro si todo estaba visto, me invitan a los, sitios y luego ni me saludan, nadie saluda a la estrella, nadie le da un duro a la estrella, ¿qué coños pasa con la estrella?

Cuchillo de cocina que se presiente espada en manos de alguien, espada de la noche que no quiere volver a la cocina vil de los cuchillos. Una nariz de antigua perfección, una boca violenta, una porcelana reventona de pólvora carabinera, última mujer maldita de la noche madrileña: «De ir por la vida nada, no sé nada, no aprendo nada, Paco, te lo juro, pero he visto al demonio, lo sé todo, cambian de cara para pedirme cosas, todos a verle el culo a la estrella, vaya estrella, la estrella, cómo lo ves, no tiene un duro.»

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