Súplica al Espíritu Santo
Para opinar sobre el Espíritu Santo quizá convenga estar, inspirado en derechura por, el mismo Espíritu Santo, que es ente muy proclive a autarquías y otras divinas autosuficiencias, y los arosanos, en nuestra humildad y pudiera ser que por lo del cultivo del berberecho y el percebe, no solemos tener hilo directo con la tercera persona de la Santísima Trinidad como, según es fama, sí tenían dos o tres prohombres inmediatamente pretéritos.Tras esta declaración de principios, me atrevería a suponer en voz alta que el Espíritu Santo no estuvo demasiado sagaz al apuntar el nombre del fallecido Juan Pablo I, q.e.p.d., a los cardenales del Cónclave. Lo que no creo es que al Papa muerto lo haya mandado llamar a su divina presencia para deshacer lo que algunos pudieran imaginarse como producto de un atolondrado con propósito de la enmienda. No; el Espíritu Santo, por esencia, presencia y potencia, ignora el atolondramiento y_sus zigzagueantes vericuetos.
Lo que algunos fieles o semifieles nos permitimos pedirle, claro es que con todo respeto; es que recomiende, con su superior criterio, Papas más duraderos, Papas que den mejor resultado. _


























































