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Argentina'78

Los favoritos aprietan en la hora de la verdad

Los resultados de cada jornada en el Mundial no hacen más que confirmar el bajo nivel de juego existente en la actual edición. Los cuatro partidos iniciales de la fase final sirvieron para hundir tal vez de forma definitiva los mitos-revelación de Perú y Austria. Ante el primero, Brasil continuó su racha de suerte, ahora en fase crucial, y contra el segundo los holandeses de la discordia parecen apiñarse en un momento también oportuno. Italila, por su parte, perdió la gran ocasión de humillar al renqueante campeón del mundo aún vigente, y Argentina aprovechó suerte y favores, más que juego, para que las calles del país sigan de fiesta.

La primera de las tres jornadas de la fase final del campeonato puso en su justo lugar algunas falsedades que el ínfimo nivel de juego presenciado hasta ahora había, convertido en verdades. Perú, por ejemplo, ha vivido en una nube desde que su guardameta Quiroga -argentino, nacionalizado peruano- le paró un penalti al escocés Masson el primer día. Aquello fue una inyección de moral artificial casi increíble, y el equipo incaico, censurado durante toda la fase de preparación, sin que nadie entonces le diera ninguna posibilidad. salvo el ridículo, se creció. El hecho real es que apareció la genialidad de Cubillas. y simplemente con su juego rápido, hábil Y antiguo por su concepción, le bastó para derrotar a los asombrados escoceses. Estos aún debían tener restos de whisky en sus venas tras una folklórica concentración. Perú supo sacar ventaja de esto. Después vino el empate ante Holanda, a la que el equipo de Calderón encontró, igualmente, en un momento bajo, y el 4-1 final de los peruanos a Irán vino ya rodado, con la suerte, incluso, de marcar un gol tranquilizador a los dos minutos.Esa fortuna peruana de los primeros días la sigue teniendo Brasil desde el principio. Los brasileños ganaron anteayer en un partido malísimo, simplemente por su mayor interés y sentido práctico.

Perú no jugó, sólo se paseó por el campo con el típico complejo de inferioridad, y además las pocas veces que llegó a la portería contraria se encontró con un Leao que da seguridad a Brasil. Dirceu acertó a marcar desde lejos, y eso salvó a su equipo, incapaz ahora de conseguir goles de otra forma. La habilidad o calidad de hombres de otro tiempo para resolver situaciones en un palmo de terreno quedó en el olvido. La verdad es que el Brasil de hoy no está para golear a nadie y, en cambio, repitió el 3-0 de hace un mes, contra el mismo rival, en Río. Ganó con el nombre

La revelación que también ha quedado hundida después de esta primera jornada final ha sido Austria. Desde el día que vimos a los centroeuropeos contra Brasil se «sentía» algo así.

España, con su mal planteamiento, los había encumbrado absurdamente. Un equipo tan estático, defensivo, pero con fallos enormes, parece imposible que haya llegado a una fase Final de un Mundial.

Holanda, como Perú, quizá haya encontrado el trampolín ideal para afianzarse en su juego. Las bajas ya lejanas de Cruyff, Van Hanegen, Geels o Peters y el mal ambiente interno con el no menos mal carácter de Happel pueden haberse superado. Desde luego, ante Austria el planteamiento fue perfecto, dejando en defensa los hombres justos para contener el mínimo ataque austriaco y reforzando así el propio.

Italia, por su parte, perdió la gran ocasión de humillar a la RFA, un campeón del mundo que aún sigue sin encontrar el líder que le encamine. Precisamente el domingo en Córdoba deberá pasar su verdadera prueba de fuego en la repetición de la final de 1974 contra Holanda. Los italianos contaron con varias ocasiones de gol claras, y su armazón de equipo volvió a funcionar bien, faltándole sólo la definición de gol, como se dice por acá. Tanto para alemanes como para italianos Holanda es el enemigo a batir.

Por último, el caso argentino es que continúa en racha de suerte. Lo de Italia sólo fue un accidente, según se comenta ya aquí e incluso se quiere encontrar a los transalpinos en la final para tomarse la revancha. Desde luego si juegan como ante Polonia volverán a perder. Las facilidades de tres penalties olvidados generosamente por el árbitro sueco Ericsson -hechos a Boniek, Szarmach y Deyna- y el penalti fallado por el capitán polaco, que jugaba su centésimo partido internacional, es difícil que se repitan. Polonia perdió otra gran oportunidad, pues dominó en el campo y tuvo a su merced a Argentina más de una hora. Con su derrota, al menos ha dejado el paso libre a un equipo suramericano -Argentina o Brasil- hacia la final.

De todas formas, Argentina ganó con dos magníficos goles de Kempes. Al fin él y las calles del país fueron otra vez una fiesta.

A estas alturas, viendo la explosión de gente y banderas cuando faltan dos o tres partidos para el final, uno se imagina lo que puede ocurrir con las victorias siguientes, pero se le escapa. Anteanoche y ayer, por lo menos, fue una suerte cívica que la lluvia aplacara los ánimos. Buenos Aires era ayer un río con uno y dos metros de altura en algunos lugares. Después de varios días de buen tiempo, una furiosa tormenta quiso sumarse a la alegría de un país que sólo vive para el éxito del Mundial en todos sus aspectos. Aguas incluidas, eso es lo único que importa.

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