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"La medicina condiciona el destino de la mujer"

«El feminismo puede aportar un cambio sustancial a la hora de plantearnos muchas cosas, incluso el trastorno mental», señaló ayer la psiquiatra feminista Carmen Sáez en el transcurso del coloquio que, sobre el tema Mujer y locura organizaron la Asociación Española de Neuropsiquiatría y el Frente de Liberación de la Mujer, en el Colegio de Médicos de Madrid.Carmen Sáez, que presta sus servicios en el Hospital de Día del Francisco Franco de Madrid, intervino, en primer lugar, para trazar el recorrido histórico de la consideración tradicional de la medicina con respecto a la mujer, y afirmó cómo aún hoy esta ciencia sigue teniendo en sus manos el destino de las mujeres.

Carmen Sáez señaló, además, que incluso en esta época, en que la población femenina goza de mayores oportunidades profesionales, es curioso observar cómo las mujeres médicos tienen una acusada tendencia a seguir especialidades consideradas tradicionalmente como más propias de su condición. La aparición de una disciplina de tanta importancia y posibilidades como es la psicología fue, sin embargo, utilizada también para «demostrar» nuevamente la inferioridad histórica de la mujer. Los test psicométricos pasaron a ser una nueva arma para la defensa de las teorías sexistas. «Y qué decir del psicoanálisis -añadió la doctora Sáez-. Aunque se me repita una vez más que Freud no hizo sino reflejar la mentalidad de su época, hay que señalar que precisamente en 1913 se reunió ya un congreso feminista en Budapest, que en la propia Viena existía un movimiento incipiente, pero de bastante fuerza, que Freud conocía ya algo del marxismo y que incluso tradujo a Stuart Mill, aunque considerara bastante descabelladas sus teorías. Por tanto, la afirmación de Freud que yo encuentro más acertada con respecto a las mujeres es aquélla en la que comprenderlas constituía un enigma para él.»

Dentro de la tendencia general de la profesión psiquiátrica a considerar patológica la conducta del ser humano, el concepto masculino de salud sitúa a las mujeres al borde de la enfermedad mental.

«Si fuera el hogar el lugar sagrado de la mujer, tal como los hombres han repetido constantemente -continuó Carmen Sáez-, no supondrían las amas de casa, las dulces esposas, el índice más alto de mujeres que necesitan asistencia psiquiátrica. Porque es, precisamente, entre las mujeres casadas donde se registra el más alto porcentaje de trastornos mentales.»

Posteriormente intervinieron Mary Peña-Maryna, ayudante técnico sanitario del Hospital de Día del Francisco Franco, una representante del Colectivo de Psiquiatrizados en Lucha, quien se refirió a su experiencia personal de enferma, y Genoveva Rojo, psiquiatra y feminista, que puntualizó nuevamente que la definición clásica de locura se apioxima mucho más a la conducta femenina que a la masculina.

«Si locura es silencio, soledad, aislamiento, falta de identidad -dijo Genoveva Rojo-, las mujeres estamos, efectivamente, locas.» Terminó haciendo un llamamiento a todos los especialistas a no caer en la tendencia a psiquiatrizar los problemas de las mujeres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 1978

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