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Los empresarios españoles no se toman en serio el mercado árabe

Para muchos banqueros y empresarios europeos que han participado en el lujoso Palacio de los Congresos en Montreux, Suiza, en el Simposio Arabe-Europeo para la Cooperación Económica, este segundo encuentro, los países árabes representados también por banqueros y hombres de finanzas (además de príncipes, ministros y vistosos guardaespaldas), han llegado a Montreux con posiciones económicas más cerradas que el año pasado, e incluso más inflexibles, según se ha dicho, que en las negociaciones bilaterales.

Los salones del Palacio de los Congresos han sido testigo de un diálogo paradójico, en el que los grandes de Europa Occidental asumen actitudes humildes frente a los países árabes en desarrollo productores y exportadores de petróleo. Ese es el clima que viven y constatan los occidentales y que atribuyen a que de una u otra manera los países poseedores de petróleo tienden a asumir tendencias perfeccionistas ya universalizadas, imponiendo condiciones más favorables para sus importaciones.El delegado de un país europeo comentaba que los árabes son amantes de inversiones a corto plazo y de forma muy rentable, y que en ese sentido, Gran Bretaña y Estados Unidos, eran sus países preferidos.

En este plazo de contactos comerciales, para el cual los organizadores del Simposio elaboraron un detallado documento de ofertas y demandas múltiples computadas; los hombres de negocios de Francia y Gran Bretaña parecían como los más favorecidos.

España, representada por tres bancos, Bilbao, Vizcaya y Occidental (el Banco Urquijo no vino por considerar muy altos los costos del Simposio), y por alrededor de cuarenta empresarios, llegó tarde, en opinión de algunos financieros internacionales, significando con esto que no llegó lo suficientemente preparada para el diálogo con los importadores árabes.

Esto, a pesar de que de fuentes oficiosas se supo que en un instante existió la idea, por parte de los bancos, de invitar al presidente Adolfo Suárez, invitación que no prosperó al saberse que el canciller Helmut Schmidt, de la RFA, había cancelado su viaje.

Algunos ejecutivos de bancos españoles, presentes en el Simposio, reconocieron que «no existe verdadera conciencia en España sobre la importancia de estos encuentros con importadores potenciales de gran capacidad como son los países árabes exportadores de petróleo», pero por otra parte sostuvieron que en el plano bilateral están practicando una política agresiva de negociaciones con esos Estados. Citaron como ejemplo de esto, la instalación de una sucursal del Banco de Vizcaya en Baherein y otra del Banco Urquijo en Abu Dahbi, capital de los Emiratos Arabes del Golfo Pérsico, como también la apertura de la embajada española en esta última capital, todos estos, elementos que han servido para un aumento substancial de las exportaciones.

Por otra parte, afirmaron que las exportaciones a Marruecos, Argelia, Mauritania y Libia son voluminosas, a pesar de las deficientes relaciones políticas con algunos de esos países. También reconocieron que hasta ahora los esfuerzos de exportación habían estado dirigidos al continente latinoamericano, más inestable y menos rico.

Representantes de Gobiernos europeos y también los banqueros y empresarios españoles, especialmente estos últimos, lamentaron que en general, los hombres de finanzas y los Gobiernos de los países árabes fueran malos inversionistas. Un caso muy típico es el de España, en donde las inversiones árabes se reducen generalmente a la adquisición de extensas tierras costeras o de villas en Marbella, que en nada ayuda al mundo de los negocios, señalaron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de junio de 1978

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