Crítica:Crítica
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Discriminadas desde pequeñas

Que el rosa sea un color vergonzante para los chicos o que los juguetes bélicos les estén prohibidos a las niñas no es algo gratuito. Tanto la convención niño = azul /niña = rosa, como la diferenciación de juegos y juguetes en base al sexo, son dos manifestaciones concretas de los mecanismos que actúan sobre el individuo desde el momento de su nacimiento para iniciarle en sus respectivos papeles de hombre o mujer. Desvelar el funcionamiento de estos mecanismos que se ocultan en muchos gestos cotidianos, reacciones automáticas, prejuicios y costumbres, es uno de los pasos que hay que dar para acabar con las injustas desigualdades entre los sexos.En este sentido, el análisis de Elena Gianini Belotti sobre los condicionantes que influyen en la formación del papel femenino en los primeros años de la infancia aporta una serie de datos reveladores.

A favor de las niñas

Elena Gianini Belotti. Monte Avila, editores. Madrid, 1978.

Elena Gianini se basa en la observación directa de la realidad cotidiana, en su experiencia como educadora en guarderías y escuelas primarias, para probar la tesis de que las típicas diferencias de carácter entre el hombre y la mujer no son congénitas, sino determinadas por factores de naturaleza cultural.

Ya en el período de gestación de la madre se detectan los primeros síntomas de cierta hostilidad inconsciente hacia la hembra, afirma Gianini. El varón es siempre más deseado que una niña, pues se le atribuye mayor valor social y, además, su nacimiento representa un triunfo para el padre, «la prueba reconfortante de su virilidad».

En los juegos y juguetes infantiles como mecanismos de diferenciación es donde más incide el libro de Elena Gianini. «La mayor parte de los juguetes del comercio están concebidos para varones o para hembras en función de sus respectivos roles o expectativas.»

Para las niñas existe una vastísima gama de objetos miniaturizados que imitan utensilios domésticos o adminículos específicamente femeninos como maletines de toilette, pelucas, labores, etcétera. A los niños se les reserva los juegos de ingenio, más creativos, tanto constructivos -arquitecturas y mekanos- como destructivos -pistolas, cohetes y todo tipo de instrumentos bélicos.

Otro aspecto del tema que aborda Gianini es la literatura infantil. Según un estudio de las feministas de Princeton que cita en su libro realizado sobre quince colecciones de libros infantiles, 881 estaban protagonizados por niños, mientras que las niñas sólo protagonizaban 344.

Por otra parte, las figuras femeninas que aparecen en los cuentos fantásticos corresponden a dos estereotipos: al de la buena-tonta y al de la astuta-malvada y perversa. En las fábulas de los hermanos Grimm, por ejemplo, el 80% de los personajes negativos son mujeres.

Aunque está escrito a favor de las niñas, este libro también es un alegato a favor de los niños, víctimas asimismo del condicionamiento negativo en función del sexo que se ejerce sobre el individuo en una sociedad que conceptúa como rasgos de debilidad típicamente femeninos los valores y actitudes que no resultan rentables y productivos. «Nadie podrá decir -advierte Gianini- cuántas energías, cuántas cualidades son destruidas en el proceso de integración forzosa de los niños de ambos sexos a los esquemas masculino-femenino tal y como son concebidos en nuestra cultura.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de mayo de 1978.

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