Respetar el descanso
En la madrugada del miércoles 12 del actual una caravana de coches daba un concierto de claxons en la confluencia de las calles de Serrano y Rodríguez Marín. A intervalos frenaban violentamente, gritaban el nombre del dictador extinto. Sus: cerebros, llamémosles así, sin duda espoleados por el alcohol, añoraban la Figura de Franco. Estaban en su perfecto derecho, como también están en su derecho si deciden homenajear la figura de Tutankamón, pongamos por caso. Pero este 2% no debe olvidar que, mientras ellos se divierten, los demás, los que trabajamos al día siguiente y no añoramos nada de su mundo, tenemos el derecho al descanso y ellos el deber de respetárnoslo.
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