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Entrevista:

"No cederemos a la tentación de un relanzamiento económico prematuro"

Un ingeniero agrónomo, que cursó estudios de economía, rehusa hablar y comparecer en público y se caracteriza por su tenaz dedicación al trabajo y fidelidad fraternal al presidente Suárez, dirige formalmente la política económica desde hace casi un mes. Fernando Abril Martorell ha ascendido a los colaboradores más directos de su predecesor, ha reiterado su fe en el plan de saneamiento de Fuentes Quintana y ha hecho perder la primera votación al Gobierno en la Cámara al explicar las razones de la crisis que en buena medida ha protagonizado. Su nombramiento como vicepresidente de Economía y su indudable talento político podrían ser dos factores decisivos a la hora de clarificar la situación económica española. En esta entrevista, el responsable de la política económica aclara situaciones y conceptos sobre lo que a partir de ahora será la actuación del Gobierno en economía. Carlos Díaz Güell le hizo las preguntas.

Pregunta: Reiteradamente, miembros del Gobierno han manifestado que los cambios que se han producido en el equipo económico no supondrían variaciones en el cumplimiento del pacto de la Moncloa. ¿En qué medida esto es posible estando Enrique Fuentes en un puesto no ejecutivo y siendo él, en cierta medida, el padre de la idea?

Respuesta: Me gustaría precisar que esas manifestaciones no han sido realizadas sólo por miembros del Gobierno, sino que figuraban expresamente en la declaración que acompañaba a la referencia del primer Consejo celebrado tras los cambios producidos en el Gabinete. Pero, entrando en el fondo de la cuestión, añadiría un par de cosas: las políticas pueden perfectamente trascender de los hombres, y más en los casos en que, como usted apunta en la formulación de la pregunta, es posible disociar la ejecución o puesta en práctica de una idea, del alumbramiento o definición de la misma. Pero es que, además, no veo demasiadas posibilidades a una política económica que no radique en el cumplimiento de los acuerdos de la Moncloa. Y no lo veo porque esa línea política, además de ser la del Gobierno Suárez y carecer de alternativas seriamente formuladas, está acordada con los demás partidos con representación parlamentaria. Lo que yo puedo asegurar es que en ella no hay ninguna contravención del programa que hizo ganar a UCD las últimas elección es legislativas. Esta es nuestra política y lo seguirá siendo. Si otros no pueden con ella, que lo digan, pero por nuestra parte, ni como Gobierno ni como UCD, hay problemas ideológicos ni programáticos al aplicarla.

P. El cumplimiento del pacto de la Moncloa está sujeto a numerosas interpretaciones. ¿Supondrá el cambio de miembros del equipo económico la adopción de nuevas extrategias para cumplir dicho acuerdo?

R. Creo que el cumplimiento del pacto de la Moncloa no está sujeto a numerosas interpretaciones. Caben matizaciones, sí, pero más bien pocas. Y esto es así porque su contenido es muy claro. En cuanto a la posibilidad de nuevas estrategias, dependerá de lo que se entienda por estrategia. Yo no veo otra que la seriedad, el rigor y la exigencia, especialmente respecto al sector público, en el cumplimiento del programa de saneamiento.

P. El Plan de Saneamiento y Reforma Económica no dejaba de ser un plan de estabilización encubierto, ¿la vicepresidencia de Economía continúa pensando mantener esta política o por el contrario va a intentar un relanzamiento moderado de la economía española?

R. Me gustaría hacer una aclaración a lo de «plan de estabilización». Evidentemente, la política económica que se está aplicando como consecuencia de los pactos de la Moncloa es de signo estabilizador. Sin embargo, y a diferencia de lo que ocurrió con anteriores planes de saneamiento, esa política se ve acompañada ahora de un conjunto de reformas económicas y de contraprestaciones sociales que la distinguen radicalmente de todos los planes de actuación diseñados en los últimos treinta años.

Por supuesto que se va a seguir manteniendo esa política y no se cederá a la tentación de un relanzamiento prematuro mientras no se haya conseguido la consolidación necesaria en la lucha contra la inflación y en el restablecimiento del equilibrio exterior.

P. ¿Cómo debe interpretarse la salida del Gobierno de Enrique Fuentes Quintana y su posterior nombramiento como asesor económico de Adolfo Suárez?

R. Ya lo ha explicado el profesor Fuentes Quintana.

P. Hasta el momento de la crisis, ¿en qué puntos considera el vicepresidente económico que había fracasado la política económica del anterior equipo? Dicho de otra manera, ¿con qué medidas cuenta el actual equipo económico que no contase el anterior?

'El Gobierno no caerá en los intervencionismos de años anteriores'

R. No se puede hablar de fracaso al juzgar la política económica del anterior equipo. El éxito, y los datos están ahí, conseguido en la reducción de la tasa de inflación y en la disminución del déficit por cuenta corriente no se puede negar. Estos eran, además, los dos objetivos más urgentes de la política económica iniciada el pasado mes de julio. El actual equipo económico no cuenta a priori con ninguna medida especial. Recurrirá a aquellas que se consideren más oportunas en función de las circunstancias, y tratará de paliar en la medida de lo posible los costes sociales que necesariamente se derivan de la política de saneamiento y reforma, y que todo el mundo era consciente de su existencia cuando se suscribieron.

P. En la política industrial, uno de los principales problemas viene representado por las crisis de diversos sectores (siderurgia, naval, textil ... ) ¿Tiene el señor Abril ideas concretas sobre las soluciones que estos sectores demandan? ¿Se respetarán los planes que el anterior equipo había realizado?

R. El anterior equipo habla constituido distintas comisiones interministeriales, encaminadas a analizar la situación de estos sectores y el conjunto de medidas más apropiadas para ayudarles a superar la crisis que padecen. Lo que nosotros estamos haciendo ahora es continuar aquellos trabajos, de modo que sea posible adoptar con la mayor urgencia posible las medidas que se estimen más eficaces técnica y socialmente.

'El paro y la falta de inversiones son los dos problemas más preocupantes'

De todas formas, sí le adelanto que, en el contexto de una economía social de mercado, el Gobierno tendrá buen cuidado de no caer en la tendencia intervencionista que puede caracterizar políticas de años anteriores.

P. Por orden de prioridades, ¿qué asuntos preocupan más al actual vicepresidente económico?

R. Desde el punto de vista humano no tiene duda que el problema que más preocupa es el del paro. En este sentido, el Gobierno se ha comprometido, y lo ha hecho porque así está previsto en los pactos económicos de la Moncloa, a incrementar considerablemente la financiación del seguro de desempleo.

Sin embargo, soy consciente de que luchar contra el desempleo mediante un relanzamiento prematuro de la actividad económica sería perjudicial al cabo de muy poco tiempo. Todavía no hemos conseguido el grado de estabilidad suficiente para hacer posible un mayor nivel de actividad económica sin la amenaza de nuevos aumentos en la tasa de inflación y el déficit exterior.

El otro problema que me preocupa, y mucho, es el del actual nivel de inversión. Pero también sé que favorecer un proceso de reactivación de la inversión privada sin conseguir la consolidación de los equilibrios a que me he referido no conduciría a ninguna parte. De momento, lo único que podemos hacer es poner en práctica, cuanto antes, los compromisos de inversión pública que figuran en los Presupuestos del Estado.

P. Enrique Fuentes dio prioridad en su política económica al sistema monetario y financiero. ¿Piensa Fernando Abril mantener esta política o habrá novedades en este sentido?

R. En mi opinión, no es correcto decir que el profesor Fuentes Quintana diera prioridad en su política económica sólo al sistema monetario y financiero. Por ejemplo, uno de los proyectos más importantes enviados por el anterior equipo a las Cortes fue el de la ley de Medidas de Reforma Fiscal, actualmente ya en vigor.

Debe tener en cuenta que existe un conjunto de medidas que por su objetivo de reforma del sistema económico tienen un período de aplicación que va mucho más allá del corto plazo. En este sentido puedo citarle también los proyectos de ley de reforma de la imposición directa e indirecta, que dotarán a nuestro país de un sistema fiscal ágil, más progresivo y moderno, sin el cual es imposible no apoyarse tanto en la política monetaria como, necesariamente, lo estamos haciendo ahora. En la misma línea se han dado ya los primeros pasos para una transformación profunda del sistema de financiación de la Seguridad Social, estando previsto que la aportación del Estado llegue hasta el 20 %, etcétera. No habrá, por tanto, novedades. Se trata de seguir en la misma línea de actuación tanto en la política de saneamiento como en la de reforma económica.

'Vamos hacia una economía social de mercado con un sector público saneado y potente'

P. ¿Quiere usted definir hacia qué sistema económico nos dirigimos? ¿Puede delimitar con exactitud esta opción?

R. Está muy claro: la economía social de mercado. La delimitación exacta de esta opción no es fácil, ni en España ni en ninguna parte, pero sí puedo decirle que el sistema económico hacia el que vamos pretende reforzar las leyes del mercado hasta un máximo compatible con un sector público saneado y potente, similar al que existe en los países más desarrollados del mundo occidental.

P. El Gobierno se ha mostrado preocupado por los efectos negativos que conlleva la puesta en práctica de la política económica que hasta el momento se ha seguido. ¿Significa ésto que hay que variar los esquemas actuales?

R. Efectivamente, el Gobierno, el partido que le sustenta, los demás partidos políticos y los ciudadanos, estamos preocupados por el coste inherente a toda política de saneamiento. Por ésto, el objetivo prioritario del Gobierno se centra en la distribución equitativa de esos costes sociales. Sin embargo, la consecución de ese objetivo no puede significar la variación de los esquemas actuales. Perdone mi insistencia en recordarle que el Gobierno está obligado a cumplir una política económica que ha pactado previamente, política sobre la que no existe alternativa seriamente formulada. Lo que sí intentará, a la vista de las circunstancias y respetando siempre lo pactado, es paliar al máximo posible y compatible con aquella obligación los efectos negativos del proceso de ajuste.

P. ¿Qué papel debe jugar la empresa pública en el futuro a corto plazo de la economía española? ¿Se siente el Gobierno satisfecho de la actuación del sector público? R. El papel de la empresa pública quedará delimitado en el estatuto "de la misma, que elaborará el Parlamento en cumplimiento de los pactos económicos de la Moncloa. Mientras ese estatuto no sea aprobado, la actuación a corto plazo de la empresa pública deberá adaptarse en la mayor medida posible a los objetivos de la política económica del Gobierno.

El Gobierno no puede sentirse satisfecho de la actuación del sector público desde el momento en que somos conscientes de los defectos que padece en España. Las reformas previstas -principalmente fiscal y de la Seguridad Social- son una prueba evidente de las serias limitaciones de que adolece nuestro sector público.

Aclarado esto, y teniendo en cuenta que esas limitaciones siguen existiendo, creo que debemos ser crecientemente exigentes con el sector público. Antes ya hacía referencia al retraso que ha padecido la política de inversión pública en los meses recientes y, en este senti ido, creo que debemos agilizar al máximo su actuación para com pensar la atonía de la inversión privada.

'Entiendo las nacionalizaciones en función del interés general al margen de beneficios o pérdidas'

P. ¿Qué opina usted sobre las nacionalizaciones? ¿Es lícito nacionalizar pérdidas y no beneficios?

R. En principio, no soy partidario de las nacionalizaciones. Unicamente cuando se demuestre de modo exhaustivo que son la fórmula mejor; o que es necesario udir a ellas por razones de interés neral, o incapacidad privada, en una situación que las hace inevitables, estaría dispuesto a aceptarlas. Por lo que se refiere a la segunda parte de su pregunta, entiendo claramente que no es lícito, en ningún caso, nacionalizar pérdidas. Respecto a nacionalizar beneficios, un sistema fiscal profundo y que se cumpla, ya detrae hacia la comunidad parte de los beneficios. Sin embargo, la cuestiónno la plantearía así, por la sencilla razón de que sólo entiendo la nacionalización en función de¡ interés general y al margen, por tanto, de los beneficios o de las pérdidas. Si vamos hacia una economía social de mercado, empresarios, trabajadores y acreedores deben ser conscientes de que las suspensiones de pagos y las quiebras no se pueden suprimir por decreto, sin vulnerar los principios más elementales de esa economía de mercado. Sólo el interés general será el que decida en cada momento, por razones muy evidentes y constando previamente los esfuerzos de las partes directamente implicadas, si se puede decidir una mayor presencia pública en una empresa.

P. ¿Existe alguna medicina concreta y específica para reactivar la inversión?

R. No sé cuántas pueden existir teóricamente; pero en el caso español todas pasan por la ruptura de las expectativas inflacionistas, por la recuperación del equilibrio exterior y por el aumento de la propensión al ahorro. Fuera de estas condiciones, cualquier medida que se adopte será positiva a muy corto plazo, pero claramente negativa a los pocos meses; y, lo que es peor, será portadora de un nuevo proceso de ajuste cuyos costos serán mucho mayores de los que ahora misImo estamos padeciendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de marzo de 1978

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