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Helmut Schmidt restó importancia al asunto Lutze

El canciller Helmut Schmidt declaró el viernes ante un comité parlamentario que ningún secreto nuclear había quedado comprometido por la acción de un trío de supuestos espías germano-orientales infiltrados en el Ministerio de Defensa.Schmidt declaró asimismo que seguía convencido de que «no es necesario introducir cambios fundamentales en el concepto de la defensa», a raíz del escándalo de espionaje.

El canciller federal fue uno de los testigos que han comparecido ante el comité que investiga lo que el fiscal general Kurt Rebmann ha calificado como el mayor escándalo de espionaje registrado en la República Federal de Alemania desde el fin de la guerra.

Schmidt dijo también en su testimonio que había sido informado del «grave significado» del caso dos días antes de que los tres empleados del Ministerio de Defensa -Renata Lutze, su esposo Lothar-Erwin Lutze y Juergen Wiegel- fueran detenidos, en junio de 1976.

El caso se convirtió en un gran escándalo gubernamental en diciembre pasado, cuando el diario Frankfurter Allgemeine informó que el trío había robado unos mil documentos secretos relacionados con el grado de preparación de las tropas, el dispositivo táctico y las valoraciones hechas por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sobre la fuerza soviética.

El ministro de Defensa, Georg Leber, dimitió a comienzos de este mes a raíz del escándalo y en medio de declaraciones sobre escuchas ilegales realizadas por agentes de la Inteligencia militar.

Leber se convirtió en blanco de numerosas acusaciones tras declarar a los periodistas que había visto «aumentada su información», sobre el alcance de las actividades de la supuesta red de espionaje gracias al artículo del periódico de Francfort.

Schmidt estuvo informado

Al conocerse los hechos, el portavoz gubernamental Klaus Boelling, dijo a los periodistas que no se había informado plenamente a Schmidt sobre el caso hasta que apareció la información periodística.No obstante, durante su declaración Schmidt dijo que había estado informado sobre los aspectos importantes del caso, aunque no se preocupó personalmente de todos los detalles de la investigación.

Líderes de la oposición encuadrados en la Unión Demócrata Cristiana han afirmado que el Gobierno de Schmidt ocultó información sobre el caso al público, a los aliados de la OTAN y al Parlamento, y no cooperó con la investigación realizada por la Oficina Federal de Investigación Criminal.

Portavoces del Gobierno han rechazado tales acusaciones.

Interrogado por Manfred Werner, experto de la UDC para temas de Defensa, Schmidt dijo que no sabía que su ministro de Defensa se hallaba en una clínica de Munich el día que los espías fueron detenidos.

El canciller dijo también que ignoraba que el ministro de Asuntos Exteriores, Hans-Dietrich Genscher, estuviera sustituyendo a Leber durante su enfermedad. «No tendría nada de extraordinario que no se hubiera hablado a Leber de lo que estaba sucediendo mientras se hallaba en el hospital», dijo Schmidt.

Los tres presuntos espías están en prisión preventiva, y se espera que sean juzgados dentro de unos meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de febrero de 1978

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