Andreotti presentará mañana un nuevo programa de gobierno

Al cabo de una semana de consultas exploratorias, la crisis italiana se encuentra en la mitad del «túnel». El presidente del Gobierno, Giulio Andreotti, dio ayer cuenta de la situación al presidente de la República, Giovanni Leone. Andreotti acaba de anunciar a los partidos y a las «partes sociales» patronos y obreros- que ya dispone de un «programa razonable de gobierno» para los próximos tres años. Hoy el premier ajustará los detalles del proyecto y lo presentará mañana a los diferentes sectores políticos, antes de abordar el martes; el problema de la fórmula de gobierno.Simplificando los términos, la «cuestión comunista» consiste hoy en que no se puede prescindir de los comunistas si se quiere que la democracia italiana funcione con estabilidad y eficacia. Ante este dato todas las fuerzas políticas del sistema se dividen netamente en dos grupos: el de quienes no se flan de los propósitos democráticos comunistas; y quieren someterlos primero a prueba, bajo una forma de «democracia administrada» o «dirigida», y el de los que creen que ha llegado la hora de confiar en el PC y de darle una verdadera responsabilidad de gobierno.

Los comunistas sostienen que llevan muchos años dando pruebas de ser auténticos demócratas. Ayer, al fin de la reunión del comité central de su partido, se mostraron unidos y pidieron una vez más, unánimemente, el Gobierno de «salud nacional» o de emergencia. Si no les es posible entrar ahora en el gabinete, la táctica les aconseja estar dispuestos a participar de «una mayoría controlada, reconocida y explícita». Rechazan, por tanto, la fórmula ambigua de participación en una «mayoría de programa», es decir, en una mayoría no política.

En el partido gubernamental hay quienes desconfían de esa actitud, y quienes se flan sólo a medias.

Los grupos de centro de la DC ven con regocijo cómo en el Partido Socialista se acentúa el «autonomismo», o la corriente crítica al comunismo, y respaldarían un Gobierno democristiano-socialista que contase con el apoyo de los demás partidos laicos, sin el nulla-obstat de los comunistas.

Gobierno democristiano-socialista

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Con diversas tácticas, le toca ahora a la Democracia Cristiana pronunciarse sobre el siguiente dilema: acoger a los comunistas en una mayoría, o anticipar las elecciones. La solución más probable es una de carácter «coyuntural», a plazo fijo. Agotadas las posibilidades de Andreotti, el presidente de la República puede encargar la formación del Gobierno al presidente del Senado, Amintore Fanfani, quien propondría un programa sobre la base de tres compromisos: 1) soslayar los «referéndums», sobre todo el del aborto, tras un acuerdo con los comunistas; 2) evitar una crisis durante el «semestre blanco» (preparación de las elecciones presidenciales), que se iniciará en junio, y 3) reactivar la economía, conteniendo el gasto público y la inflación.

La intervención norteamericana

Mientras tanto, el diputado democristiano Mario Usellini declaró ayer que importantes figuras de la Democracia Cristiana viajaron durante los últimos meses a Washington para solicitar del Gobierno norteamericano una «postura inequívoca» respecto de los comunistas.Usellini afirma que él y otros doce diputados democristianos se reunieron con los colaboradores más importantes del presidente Jimmy Carter, con el presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Senado, Joseph Biden, y con numerosos miembros del Congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 28 de enero de 1978.

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