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Seis mil personas en la concentración olivarera de Jaén

nos 6.000 olivareros han tomado parte en la concentración promovida por la comisión nacional, formada por representantes de las distintas asociaciones del sector, y que se celebró ayer en la plaza de toros de Jaén, que registró media entrada. Una vez más, surgieron las discrepancias entre los grupos olivareros, que si es verdad que están de acuerdo en el fondo de las cuestiones que les afectan, no lo están, sin embargo, en la forma. Hubo alteraciones y nerviosismo en algunos y un especial enfrentamiento entre UAGA y la Unión del Olivar Español, porque la primera insistía que en las conclusiones figurase claramente que pedían un precio de 120 pesetas para el aceite, mientras que los restantes sustituían eso por «precios justos».Un buen número de pancartas se situaron entre el público. «Aunque somos españoles, en Madrid se nos ignora.» «El olivar, estrujado, agoniza» y «Basta de limosnas, precios justos». Hubo intervenciones de los distintos representantes de los olivareros, en las que se habló de que, las medidas aprobadas por el Gobierno suponen la ruina del olivar y que no ha llegado a cumplirse ni una sola de las promesas del ministro de Agricultura. Se pidió abiertamente la desaparición de la soja, porque, según decía un miembro de la Unión de Agricultores, «estamos hartos de ser muñecos de comparsa del imperialismo americano». Los parlamentarios también salieron a la palestra. La mayoría de los que hicieron uso de la palabra se refirieron a la ausencia de éstos y alguno incluso los calificó como «parlamentarios del silencio».

Las conclusiones que sé aprobaron, y que por cierto no fueron firmadas por la UAGA, se resumen en un rechazo total al proyecto de ordenación de la campaña y a que las adjudicaciones de aceites de semillas se realicen a partir de ahora con la intervención de la constituida comisión interministerial.

Por otra parte, se implicará a las autoridades de zonas olivareras sobre las consecuencias que pueden derivarse de la situación actual, como pueden ser la no recogida del fruto en algunos lugares, los nulos beneficios en la presente campaña, paralización de la vida económica en las actividades relacionadas con el sector y la imposibilidad, por carencia de medios, de seguir satisfaciendo impuestos, Seguridad Social y demás cargas que afectan al olivar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de noviembre de 1977

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