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Reportaje:

"Queremos exponer nuestras razones, sobre La Vaguada a los vecinos del barrio del Pilar"

La Vaguada, veintitrés hectáreas de terreno situadas entre las calles de Betanzos, Ginzo de Limia, Monforte de Lemos y Santiago de Compostela, vendida en 1973 por la constructora José Banús a la sociedad francesa La Henin en 550 millones de pesetas, es uno de los puntos más conflictivos de Madrid por la reivindicación ciudadana. En el plan de Coplaco sobre centros comerciales para la ciudad están previstos cinco, cuatro en lo que será el cuarto cinturón y uno en el tercero, M-30, justo donde esta autopista cierra su círculo sobre Madrid, a espaldas del barrio del Pilar.

El futuro de La Vaguada, veintitrés hectáreas de terreno situados en el barrio del Pilar, dentro del Plan de Ordenación de La Veguilla- Valdezarza- Vertedero, está sujeto en estos momentos a una fuerte tensión entre los vecinos, pequeños comerciantes, Ayuntamiento, Coplaco y la sociedad francesa La Henin, propietaria de los terrenos, que compró a la constructora Banús, en 1973, y especializada en la instalación de centros comerciales.Según el plan de ordenación vigente, La Vaguada está considerada como zona comercial y, como tal, fue adquirida por La Henin aunque, según ellos mismos reconocen, no fueron advertidos por Banús de las dificultades que, ya entonces, se gestaban para quien pretendiera construir un centro-comercial en la zona. Desde entonces hasta ahora, lejos de existir un diálogo entre empresa, vecinos y pequeños comerciantes, las posturas se han endurecido, sin que el Ayuntamiento haya hecho nada por aclarar la situación.

En este momento las razones más conocidas son las de los vecinos, que se resisten a perder la única parte libre y accesible del barrio para zona verde, zona escolar y de equipamiento social, en un barrio poblado excesivamente y sin dotaciones sociales y deportivas suficientes. Los comerciantes, 1.500 según ellos mismos, quinientos según la compañía francesa, opuestos radicalmente a la posibilidad de que se construya un centro comercial que podría suponer una dura competencia a sus negocios y que, como forma de presión, fueron a una huelga de comerciantes que se extendió a la mayor parte de la ciudad. El Ayuntamiento, que según La Henin es culpable del retraso en la solución de La Vaguada, ha trasladado el problema a Coplaco quien, en estos momentos, intenta servir de mediadora entre vecinos, comerciantes y constructor.

No hay oferta de permuta total

Una solución propuesta por los vecinos es que el Ayuntamiento ofrezca a la compañía francesa terrenos en otro lugar, en condiciones favorables, para que puedan edificar allí su centro comercial y dejar libre La Vaguada. Sin embargo, según Denys Getenay, representante en España de la compañía La Henin, no se ha recibido ninguna oferta de permuta total de terrenos, aunque sí se ha recibido en forma restringida, alrededor de tres hectáreas, que serían destinadas a zona escolar. Esta permuta según Denys Getenay, que la empresa ha aceptado en principio, es una solución buscada por el alcalde, señor De Arespacochaga, para construir las plazas escolares que se han perdido en Mirasierra, donde existía una zona destinada a parque sobre la que el Ayuntamiento dispuso que se construyeran escuelas, pero finalmente se reservará como zona verde, por lo que el Ayuntamiento necesita recuperar en alguna parte las escuelas perdidas.Actualmente La Vaguada se encuentra en la siguiente situación: de las veintitrés hectáreas que componen la parcela, seis son de protección de autopista, reservadas para lo que en su día será el cierre del tercer cinturón de Madrid, M-30. Otras cuatro hectáreas, situadas en forma rectangular al oeste de La Vaguada, están destinadas a zona verde. La superficie edificable son siete hectáreas y media que, tras las consultas de la empresa con Coplaco, se quedarán reducidas a cuatro hectáreas sobre las que se construirán, en tres alturas, 126.000 metros cuadrados.

Según explicó la compañía La Henin, esta ha sido la primera vez que se han encontrado con un problema de estas características, de oposición total al proyecto de construir un centro comercial. Según el señor Getenay, un centro de estas características revaloriza el suelo, de una parte, y no perjudica a los pequeños comerciantes de lo alrededores. Los centros comerciales construidos en Francia han sido aceptados por vecinos, comerciantes y ayuntamientos. Sin embargo, la situación es radicalmente distinta, ya que en estos lugares, que un grupo de periodistas madrileños tuvimos oportunidad de conocer, no existe la congestión urbana y la falta de equipamiento social, cívico y deportivo que existe en los alrededores de La Vaguada.

«Un centro comercial ecológico»

Al parecer, los directivos de La Henin, que en su día presentaron denuncia contra la Administración por la demora que se registraba en la tramitación burocrática para otorgar licencia definitiva de construcción y que piensan protestar nuevamente por la vía judicial, ya que el plazo límite para esta autorización venció el pasado 14 de junio, están desconcertados por la serie de dificultades en cadena que han ido cosechando. A la protesta vecinal, de comerciantes y de partidos políticos que se sumaban a la protesta ciudadana, se unió la voz de los ecologistas que consideraban perjudicial para la zona la construcción de un gran centro comercial. Hay que reconocer que ha sido La Henín quien ha consentido hasta ahora en modificar sus planes de construcción y ha hecho un proyecto que ellos consideraban «ecológico» para este centro, que irá prácticamente hundido en La Vaguada, sin torres al exterior y con las terrazas cubiertas de zonas verdes y de esparcimiento.La Asociación de Vecinos del Barrio del Pilar presentó en su día un proyecto de urbanización de La Vaguada en el que se contenían todos los elementos de construcción sanitaria, escolar, deportiva y social que, en su opinión, son indispensables al barrio, no dotado por la constructora del barrio de estos servicios. En La Vaguada, vista por la constructora del centro comercial, se prevén todas estas dotaciones sugeridas por los vecinos, y el proyecto debe ser discutido por vecinos y constror. Sin embargo, la oposición más fuerte va a registrarse, presumiblemente, por parte de los pequeños comerciantes del barrio. Según los representantes de la sociedad francesa, la construcción de Madrid 2, éste sería el nombre del centro comercial, supondría la captación de una clientela inmediata de 150.000 personas, es decir, los vecinos de zonas inmediatas y otra de mayor ámbito, que supondría la captación potencial de clientes entre 800.000 habitantes de los alrededores. La construcción del centro se haría en dos fases. La primera, en la que se construirán todos los centros sociales y deportivos previstos, estaría destinada a la población más próxima al centro, y la segunda, condicionada a la terminación de la M-30, supondría la ampliación de dependencias comerciales para atraer a esos potenciales 800.000 clientes.Tras la exposición de motivos realizada por La Henin quedan dos preguntas en el aire, que sólo con el tiempo se podrán contestar. En primer lugar hay que tener en cuenta la incredulidad y escepticismo de los vecinos acerca de los propósitos de la constructora. Sobre este punto, Denys Getenay afirma que se podría encontrar una fórmula que comprometiera a la empresa a no abrir una sola tienda en tanto estén perfectamente terminados todos los equipamientos sociales, deportivos y recreativos de La Vaguada. En segundo lugar, cabe sospechar de las consecuenclas que la construcción de un centro que podría abastecer a una población de 800.000 habitantes, supondría en el tráfico y contaminación de la zona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de noviembre de 1977

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