Gente
Ricardo Sáez,
labrador de Pineda de la Sierra (Burgos), cuando esperaba en la capital de su provincia la salida del autobús que le iba a trasladar a su pueblo, se acercó a una administración de lotería para cobrar mil pesetas que creía que le correspondían por reintegros del pasado sorteo de la Hispanidad, y se encontró con que en realidad le habían tocado dieciocho millones de pesetas.


























































