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CARTAS AL DIRECTOR

El servicio social y el paro de la mujer

Como mujer que en su día tuvo que realizar unas actividades que la mayoría de las veces no servían sino para inculcar a las jóvenes españolas las ideas que inspiran una sociedad machista como lo son todas las actuales, predominantemente las capitalistas, he escuchado con asombro la noticia de las dificultades que ocasionaría la desaparición del llamado servicio social, debido a que dejarían desasistidos 4.000 centros que se valen de los servicios de las jóvenes españolas.Primero. Pongo en duda la certeza de dicha afirmación porque tengo la sospecha de que en esa cifra se han incluido centros y oficinas que sólo benefician a señoras y señoritas de unas determinadas mentalidad e ideología nada beneficiosas, por otra parte, para la mujer española.

Segundo. Si verdaderamente existen esos. centros, sería providencíal la cantidad de puestos de trabajo que nos lloverían a las sufridas españolitas que padecemos anónimamente el azote del paro, ya que la mayoría de las veces no se nos incluye en los censos oficiales de parados.

Espero que nuestras buenas amigas diputadas -el menos aquellas de las que se supone que se preocupan de los problemas de sus congéneres del mismo sexo, que sospecho se pueden contar con los dedos de media mano- tomen buena nota, al igual que don Pío Cabanillas, y se suprima de una vez para siempre. esta institución típicamente franquista.

Sólo me queda replicar a priori a todos aquellos varones hispánicos que alegarán que ellos hacen el servicio militar. Si es necesario lo haremos las mujeres también, aunque lo ideal sería que desapareciera y se sustituyera por una actividad verdaderamente social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de septiembre de 1977