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CARTAS AL DIRECTOR

Complejidad del matrimonio civil

Hace unas dos semanas me acerqué al Registro Civil correspondiente con el objeto de informarme sobre los papeleos que hacían falta para contraer matrimonio: civil y católico.La primera sorpresa la recibí cuando supe que en el caso del matrimonio religioso-católico me exigían solamente una partida de baustismo. La tramitación se llevaría a cabo mediante la iglesia donde se fuera a celebrar. El Registro Civil, en este caso,lo único que hace es registrar el matrimonio consumado.

Otra sorpresa, aún mayor. fue la contundente negación de la funcionaria: «Si son católicos, no se pueden casar civilmente». Esta negativa la recibía cuando demandaba los requisitos que hacían faIta para celebrar el matrimonio civil. Le formulé la demanda por segunda vez, en busca de una mayor coherencia en su contestación. También oí por segunda vez la misma negacion anterior, acompañada de un modelo oficial en un papel adosado a un cartón, de un color indefinible, a causa de los muchos años que de seguro tenía. En él se reflejaban los requisitos indispensables que a continuación expongo:

- Instancia ante el señor encargado del Registro Civil de su domicilio, en donde hará constar todas aquellas circunstancias que señala el artículo 243 del Reglamento de la ley del Registro Civil y siguientes.

- Certificado literal de nacimiento.

- Certificado de residencia y estado.

- Documento acreditativo en el que se haga constar el haber participado al señor cura párroco de su apartamiento de la Iglesia Católica. En su defecto, de hacer constar en la instancia presentada al efecto, la comunicación por duplicado.

- Para celebrar el matrimonio puede ser competente cualquier encargado del domicilio de los pretendientes, debiendo de indicar en el escrito qué encargado es elegido.

Una vez tomadas estas notas me dí cuenta del por qué de la insistencia impertinente de la funcionaria. En definitiva, todo se reduce a que hay que renegar de la religión católica para casarse por lo civil. Sí, así está legislado.

Yo me pregunto:

¿Cuántas personas se habrán casado canónicamente por evitarse no sólo el mayor papeleo del civil, sino la absurda decisión de tener que negar de la religión católica, en detrimento de la misma Iglesia?

¿Quién habrá tenido la lucidez mental de hacer depender lo civil de lo católico, para ponerlo al servicio de unos intereses poco claros?

¿Cuándo vamos a hacer que la tan manejada democracia nos proporcione la extinción total de las estructuras franquistas, que todavía vemos coletear con disgusto, impidiendo a los españoles comportarse libremente en algo tan importante como el matrimonio o la religión?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de septiembre de 1977