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GENTE

Ramón González,

alcalde accidental de Lugo, presidió la tradicional función del voto de la ciudad a San Roque, en una ceremonia que resultó accidentada: la Corporación municipal, formada por tres miembros, llegaron a la misa con media hora de retraso, y el alcalde perdió la empuñadura del bastón de mando, una valiosa pieza de oro que los gallegos residentes en La Habana habían regalado en 1914.

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