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Fraga se consoló con la pesca

El jueves 16, por la tarde, cuando todavía centenares de miles de votos aguardaban en las urnas esperando que fuera desvelado su secreto Manuel Fraga Iribarne, en un gesto que rememora a Franco en sus horas bajas o en la de grandes decisiones, cogió la caña y el sedal y se marchó a León a practicar el deporte favorito del fallecido general, que es el suyo. Aún no se conocían los resultados definitivos de las elecciones pero estaba ya fuera de duda el enorme descalabro de sus huestes.El propósito de Fraga era pescar, pescar y pescar, por lo que nada más poner el pie en el hostal de San Marcos -«el hostal que yo hice», como recordó en un mitin el domingo anterior a las elecciones- reunió a sus amigos del alma para suplicarles que de política nada. Hecho esto, hizo llamar a alguno de los responsables de la campaña electoral que no había acudido a saludarle para pedirle explicaciones por el tamaño descalabro de Alianza Popular en una provincia en la que lo daban todo por hecho. «¿Conque El Bierzo estaba ganado?», inquirió Fraga a Emiliano Alonso S. Lombas, presidente de la Diputación.

Evidentemente el líder de AP deseaba no hablar de política pero era inevitable. En las paredes todavía don Manuel pedía el voto para él a golpe de «España es lo único importante» y había que dar explicaciones de por qué sus hombres, en una provincia tan suya, con tantos medios a su alcance, con tanta experiencia de poder provincial y con unos objetivos tan ambiciosos habían conseguido tan poco.

El tráfico de saludas que se puso en circulación desde varias alcaldías leonesas pidiendo asistencia a los mítines de AP no es nada comparado con la propaganda que se hizo en los periódicos y que motivó una reclamación ante la Junta Electoral Provincial, todavía pendiente de resolución. En esa publicidad AP presentaba a sus hombres, figurando en lugar destacado sobre todos los demás el mismísimo presidente de la Diputación, Emillano A. S. Lombas, quien figuraba como presidente-coordinador. Bajo el epígrafe «y estas son sus obras» AP reclamaba la paternidad de dos institutos de enseñanza media, el Colegio de sordomudos de Astorga, una escuela de capacitación obrera, Vidrieras Leonesas, SA, una fábrica de cementos, minas y alguna otra realización que permitía hacer el siguiente balance absolutamente positivo: puestos de trabajo creados, 4.622; dinero invertido, 5.280.000.000; puestos de enseñanza medía, 14.040; El cóctel tenía dos tipos de ingredientes: inversiones públicas e industrias conexionadas con el primer candidato de AP, señor Valle, cuñado de Carlos Arias Navarro.

Fraga cogió la caña'y se echó al río en compañía de su hijo, dos guardaespaldas y un nutrido grupo de amigos que le siguieron durante los tres días. A los amigos políticos no los volvió a ver.

El viernes pescó en el coto de San Cipriano, en el Porma. Un amigo del político dijo que había capturado treinta truchas, lo que más vale tomarlo como una exageración típica de pescador, ya que el cupo máximo es de doce truchas por día. Fraga sólo practicó las modalidades de cucharilla y mosca ahogada; desconoce la modalidad de mosca seca para la que se requiere una extraordinaria flexibilidad en la muñeca. El sábado sólo pescó tres truchas en el extraordinario coto de Santa Marina del Rey, en el Orbigo. El domingo volvió al río Porma, pero al coto de Puente de Villarente. Los guardas del Icona, que en número de cuatro le siguieron, desconocían las truchas capturadas por Fraga, su hijo y sus acompañantes.

Cómo ha conseguido pescar en los tres mejores cotos de León es lo que se preguntaban muchos ribereños. Los permisos se adjudican por sorteo entre los millares de pescadores que lo solicitan. Se sabe que el Icona se reserva, de los mil permisos por coto y año que se conceden, un cupo de turistas de libre disposición. De cualquier forma hasta el mes de julio están reservados para los turistas extranjeros.

Desobedeciendo su consejo para periodistas -«no quiero verles por el río»- seguimos sus pasos pero no le encontramos hasta el momento en que enfundaba los aparejos. Ya en el restaurante hubo un último intento de arrancar una declaración política pero Fraga estaba todavía en pescador: «Yo no voy a hablar con usted de política ni de nada mi querido amigo. Me largo para Madrid.»

Y se despidió de sus amigos prometiendo regresar en verano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de junio de 1977

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