Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El presidente de Kenya prepara su sucesión

La estabilidad, política de que viene dando prueba en Kenia el régimen del presidente Jomo Kenyatta podría sufrir una modificación sustancial en función de los resultados de las elecciones nacionales que han de celebrarse mañana domingo. Cerca de 2.000 delegados, incluyendo a los 171 miembros del Parlamento de Nairobi y a los representantes del partido único la Unión Nacional Africana de Kenia (KANU), en sus 42 distritos regionales, deben elegir a los principales cargos de esa formación.

El puesto presidencial no entra en la elección, pero es notorio que la fracción que triunfe en las mismas será la depositaria de la herencia política de Kenyatta, a quien por razones de edad se le considera bastante alejado de las riendas de un poder que viene desempeñando desde la independencia de ese país, en 1963.

El KANU no había renovado su plana mayor desde las elecciones de 1966, en las que salió victorioso el grupo dirigido por el ministro de Economía Tom Mboya, asesinado en 1969.

Lucha política

Las elecciones del 66 se consideran como la primera manifestación importante de hostilidad política hacia Kenyatta puesto que, pese a la voluntad de éste de mantener el sistema de partido único, el vicepresidente del Gobierno, Oginga Odinga, dimitió del KANU y creó su propia formación, la Unión del Pueblo de Kenia (KPU).

En la pugna subsiguiente, Odinga salió malparado ya que el Gobierno decidió la disolución del KPU y detuvo a sus principales dirigentes. Odinga fue puesto en libertad posteriormente y prometió abandonar la política a solicitud de Kenyatta, pero ahora ha presentado de nuevo su candidatura a la dirección del KANU.

Al veleidoso político se le estima capaz de obtener nuevamente la vicepresidencia del Gabinete ya que, por raro que parezca, Kenyatta no le ha suprimido sus favores personales, aunque en realidad la futura dirigencia política de Kenia saldrá de las dos fracciones en que está dividido actualmente el KANU.

Ambos grupos combaten encarnizadamente entre ellos pero al mismo tiempo reiteran su fidelidad al presidente Kenyatta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 1977