El peso de la economía
Sigue la Bolsa no sólo sin reaccionar, sino evolucionando negativamente, como lo demuestra el 1,72% que pierde en la semana el índice general madrileño.El comienzo fue netamente vendedor, por las declaraciones socializantes del secretario general del PSOE en televisión y la victoria izquierdistas en Francia, extendiéndose los retrocesos a todos los sectores. El miércoles mantuvo exactamente la misma trayectoria, pero con un cierre algo más reposado.
El jueves se estabilizaría la tendencia de superficie con un equilibrio máximo, de centésimas, gracias a que algunos operadores tomaron posiciones, dado el bajo nivel de algunos cambios.
Sin embargo, al viernes persistiría la apatía y la inhibición compradora, cerrando la tanda con evidente debilidad.
Con todo ello las cotizaciones sectoriales se van acercando paulatinamente hacia los mínimos del año y los volúmenes de negociación vuelven a amainar muy sensiblemente. Menos mal que siempre hay algún valor concreto que, por lo que sea, opera en cantidad y salva la media. Baste decir que valores como el Banco Central, de máxima capitalización, operan en cantidades ínfimas.
En la semana todos los sectores desmerecen los índices parciales, siendo las bajas más notables las de alimentación, por la pérdida de Ebro, y monopolios, que están en franco repliegue, incluida Telefónica.
Mientras la economía vaya tan mal, con una actuación gubernamental totalmente ineficaz en este campo, la Bolsa no puede reaccionar de una manera consistente.


























































