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Las corridas falleras no tienen presencia

En el desencajonamiento de las corridas falleras se ha lodido apreciar que su tónica general es la falta de presencia. La afición está indignada, aunque no sorprendida, pues algo de esto previó cuando se dieron a conocer los carteles de esta feria.La corrida de María Pallares de Benítez Cubero, tiene cuatro toros muy pobres de cabeza, un bizco inadmisible por su defectuosa presentación y un berrendo muy atacado de cariles. La de Juan Pedro Domecq, preparada para la combinación cumbre Camino-El Viti-Teruel, es tan menguada de trapío que muy posiblemente, no pasará el reconocimiento veterinario. Los Palhas, para los modestos toreros valencianos, forman un conjunto aceptable y parejo y la corrida de Martínez Benavides, que corresponderá a los pupilos del monopolio empresarial -Paquirri, Manzanares y Niño de la Capea- es de presencia intolerable, aunque algo se quiera tapar con sus cabezas.

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