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Reportaje:YMCA: Los flecos de un escándalo financiero/2

La administración de la sociedad, culpable

A las protestas de más de mil socios de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA), por verse en la obligación de pagar unas letras dos o tres años después de haberse dado de baja, se han sumado durante los últimos meses varias circunstancias, incremento de la tasa de mantenimiento, como única posibilidad de salvar la organización a costa de los socios, iniciación de procedimiento de embargos por parte de las financieras que-se sienten estafadas y otras, que hanagravado aún más la situación de esta organización. Pedro Montoliú continúa el análisis del tema.

El pasado de la sociedad, en el que la mala administración económica fue la tónica general de las distintas Juntas directivas, comenzó cuando se Intentó impulsar una organización que ya era famosa en todo el continente americano y europeo. En dicho impulso se realizaron numerosos contratos con clubs deportivos nacionales, organizaciones privadas de tipo turístico y deportivo y otras sociedades que los socios podrían disfrutar sólo con su título patrimonial de unas 66.000 pesetas.La magnitud de la obra que se quería realizar y las fuentes de ingresos, basadas en las citadas cuotas spciales, obligó a romper los acuerdos entre YMCA y otros grupos, hecho que promovió las protestas de varios socios que se vieron engañados, según manifestaron algunos de ellos a EL PAIS. Según publicaba Sábado Gráfico el mes de abril del pasado año, los socios se encontraron con que eran despedidos del club Entrepicos, con el que teóricamente había un acuerdo: no podían entrar en YMCA-Norte, situado en Punta Galea, al cerrarse por falta de rentabilidad, ni participar de las instalaciones del club Canoe y el hotel Don Quijote, por causas similares.

A esta falta de instalaciones sobre los proyectos presentados a los socios, a los que en principio se les ofrecía hasta once centros en los que podían practicar todo tipo de deportes, se sumó el cierre de las oficinas de la calle de Velázquez y otras instalaciones que YMCA poseía en Madrid y su provincia. Sobre los locales de Velázquez, la junta directiva, presidida por Luis Angel de la Viuda, informaba a los socios, en julio de 1975, que «en cumplimiento de las recomendaciones de la Asamblea, enajenamos aquellos locales, con lo que pusimos al corriente la deuda que existía con Lobato y Bua, SA, sociedad que nuevamente mostró su comprension por nuestros problemas y simpatía por nuestra Asociación». Asimismo comunicaba a los socios que en la Asamblea General de Málaga se les manifestó la imposibilidad de seguir subvencionando su presupuesto, de manteniemiento, hecho que motivó el estudio de constituir YMCA-Málaga, totalmente autónoma.

La citada información terminaba con el anuncio de la retirada del club de baloncesto YMCA de la Primera División «por el costo considerable que representaba», y la imposibilidad de construir en un terreno, comprado con la aportación de Alianza Mundial, en Pozuelo de Alarcón, al estar afectado por la zona de expansión de la Casa de Campo y sometido a unas Juntas de Compensación «que en su día nos concederán un área construible».

Peticiones de créditos

Ante el intento de mantener las instalaciones ofrecidas en su día y a pesar del presupuesto que ello suponía, la Asociación Cristiana de Jóvenes solicitó diversos créditos tanto de Alianza Mundial, organismo director de todas las YMCAS, como de la Secretaría General del Movimiento, a través de la Delegación Nacional de la Juventud.

Asimismo se pidieron ayudas a la Confederación Española de Cajas de Ahorro y a otras entidades bancarias.

Para la captación de nuevos socios y el descuento de las letras adeudadas por éstos, a quienes se sube progresivamente la tasa de mantenimiento, se contrata a través de una sociedad, Corporación Europea de Marketing, acuerdos con diversas financieras y empresas.

Estas empresas, Fibérica, SA; Servisa, Incresa, Banco de Descuento, y posiblemente, alguna más, descuentan varios millones de letras a YMCA, que recibe a cambio cantidades que oscilan alrededor del 50 %, en mano, gracias al sistema usado: el factoring.

Las compañías contratadas se dedican a cobrar las letras y trimestralmente hacen liquidaciones a Corporación Europea de Marketing, descontando los intereses acordados y la parte proporcional de la cantidad entregada en el momento del acuerdo. Durante los primeros meses todo va bien y las liquidaciones se hacen con perfecta normalidad. Tras la decisión tomada en diciembre de 1974 de obligar a pagar a, los socios la tasa de mantenimiento, aunque por la fecha de la incorporación muchos de ellos estaban eximidos de tal pago, tal como les ofrecieron al entrar, los socios se van dando de baja, bien mediante la petición de que YMCA les venda el título patrimonial o, simplemente, mediante la negación a pagar las letras «por incumplimiento de contrato».

Las financieras protestan

«A los que se ha perjudicado no es a los socios, sino a nosotros, que hemos tenido que vender las financieras ante la falta de pago de todos estos señores. Si nos metimos en el aunto YMCA fue porque, a diferencia de otros países donde YMCA sólo sirve para tener guarderías para la gente trabajadora, en España se pensó de otra forma, y el precio hacía que la gente tuviera mayor categoría», manifestó a EL PAIS Luis Lamana, socio fundador de Fibérica y Servisa.

«Nuestros primeros contactos con la sociedad YMCA (nosotros no distinguimos entre Corporación Europea de Marketing e YMCA, ya que, como sabrá, varias personas estaban en las Juntas directivas de ambas organizaciones) fue a raíz de una llamada del señor Galeote, en la que nos ofreció un contrato para descontar letras por un valor cercano a los cuarenta millones. El sistema que nos ofrecieron fue uno que desconocíamos, llamado facioring; lo estudiamos y aceptamos. Meses después todo se venía abajó, ya que los socios, en un número que alcanzó el 80 %, se negaron a pagar», informó por su parte el director de Fibérica, señor Del Campo.

Tras los primeros contactos con José Galeote, secretario ge neral de YMCA, socio fundador de Corporación Europea de Marketing y único representante reconocido por Alianza Mundial en España, las financieras Fibérica y Servida, comenzaban a funcionar con cuarenta millones de pesetas en letras, «sólo después de haber entregado a Corporacíón veinte millones de pesetas, que luego teníamos que recuperar. A pesar de la cantidad, excesiva para nosotros, nos metimos, y ahora nos encontramos con que nos hemos arruinado debido a los créditos que tuvimos que pedir para intervenir en la operación y los intereses que se han creado, que nos hacen perder anualmente hasta cinco millones de pesetas. Ni siquiera el comprador de las financieras, cuando hizo la operación, el pasado año, aceptó quedarse con el asunto YMCA y otros que, en menor cuantía, son deficitarios». manifestó el señor tamaría, que añadió: «Es el colmo que los socios de YMCA se nieguen a pagar. Si tenían algo contra YMCA podían haber presentado una demanda contra ella, pero no dejarnos de pagar, ya que en ese caso los estafados somos nosotros, y no ellos».

Relaciones YMCA-Fibérica

Ante esta satuación, Fibérica, a través de sus socios fundadores, intentó poncirse en comunicación con YMCA. «Después de pasar varias semanas buscándoles, llegaron a preguntarnos que, quiénes éramos. Poco después ya pudimos esablecer contacto con alquien que estaba enterado, aunque no conseguimos ninguna solución. Incluso fuimos a ver al secretario de Adolfo Suárez, cuando éste era ministro y había dejado ya la presidencia de YMCA-España», dijo Luis Lamana. «Nos dijeron que el señor Suárez había aceptado el cargo de presidente por cariño a YMCA, cosa que es verdad, porque no tenía ningún poder.»

Sin embargo, y tal como se publicó en algunas revistas y figura en los estatutos de YMCA, al presidente de la Junta Directiva compete, entre otros diez puntos, «firmar juntamente con el secretario general. nacional, todos los documentos y escrituras de carácter público o privado que afecten a la YMCA de España».

«YMCA no tiene dinero, dan a entender que ha habido una mala administración y por eso no podemos intentar siguiera reintegrar las letras. Sólo nos queda cobrar la mayor cantidad posible de éstas a los socios, y como se niegan, ir contra ellos, ya que, al parecer, prefieren dejar de pagar algo que firmaron, a encararse con YMCA, por las personalidades que han, ocupado cargos en la organización», finalizó el señor Lamana. Asimismo dicho abo gado informó de un préstamo realizado por la financiera YMCA «por valor de cuatro millones, que aún no hemos podido cobrar». Esta cantidad, según amplió posteriormente el señor Del Campo, director de la Compañía, fue para pintar los locales de la carretera de Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de febrero de 1977