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Oriol y Villaescusa, en libertad

La incógnita de los GRAPO

El día 12 de diciembre pasado, a raíz del secuestro de Antonio María de Oriol y Urquijo, la Dirección General de Seguridad facilitaba una nota afirmando: «... se ha identificado de forma definitiva el grupo a que pertenecen los miembros que participaron en el mismo. Dicha organización se denomina GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) y está considerada como el brazo armado del Partido Comunista reconstituido.»El Partido Comunista Español (reconstituido) apareció a primeros de julio de 1975, en que se difundió un informe político presentado al primer congreso de dicho partido. Hasta esa fecha sus militantes figuraban en la Organización de Marxistas Leninistas de España (OMLE), que se había organizado en 1969. A su vez, el OMLE procedía del Partido Comunista de España (marxista-leninista), que había surgido en el año 1964 al desgajarse del Partido Comunista, ortodoxo.

El 1 de octubre de 1975, varios comandos disparan en diferentes lugares de la capital sobre miembros de la Policía Armada, resultando muertos cuatro policías. La acción es reivindicada por un grupo, que toma incluso su nombre de a fecha del atentado: Grupos de resistencia Antifascista Primero de Octubre. Más tarde, el 18 de julio de 1976, estallan veintiocho artefactos en edificios públicos de cinco capitales de provincia (Sevilla, Madrid, Barcelona, Pontevedra y Bilbao), ocasionando siete heridos y cuantiosos daños materiales. La acción es atribuida a este grupo y diez días después la Dirección General de Seguridad daba a conocer una lista de veintiuna personas detenidas, como autores de los atentados y pertenecientes todos ellos al PC(r) - según la nota policial de los detenidos diez lo fueron en Madrid, decretando el juez de Orden Público la libertad provisional de siete de ellos. En la lista de detenidos, sólo uno figuraba como participante «en la colocación de los artefactos», tres como elementos que pasaron información, otros tres como buzón de la organización uno como colaborador. El resto parecían como supuestos encargados del aparato de propaganda o como miembros del partido.

Las actividades de la policía para desarticular a los GRAPO ofrecen, a finales de octubre pasado, un balance de 43 detenciones de presuntos implicados en acciones terroristas pertenecientes a estos grupos. La nota de la policía explicaba la localización de seis pisos francos en Galicia, la intervención de numerosas armas, vehículos robados, material de propaganda, así como multicopistas para llevar a cabo sus misiones de subversión y propaganda. Los atentados realizados con posterioridad al 18 de julio en diversos lugares, ocasionaron en Sevilla la muerte de dos personas al hacerles explosión el artefacto que iban a colocar.

El 5 de diciembre último, los GRAPO se atribuyeron la colocación de artefactos explosivos en las instalaciones de Radiotelevisión Española en el madrileño paseo de La Habana y en otros centros emisores.

Tras el secuestro de los señores Oriol y Villaescusa, los GRAPO han reivindicado el atentado contra las fuerzas del orden realizado el 28 de enero y que costó la vida a dos policías armados y a un guardia civil, y otros tres heridos.

Ideología de los GRAPO

En dos documentos recientemente aparecidos, los GRAPO han tratado de mostrar las bases de su actuación y de su línea política; la declaración enviada por los GRAPO a la prensa internacional y una entrevista aparecida en Gaceta Roja, editada por el PCE (r).

Por encima de todo se declaran partidarios de las «operaciones militares» y la lucha armada como medios de acción, dirigidas especialmente contra las fuerzas de orden público y personajes significados del régimen actual. Opuestos igualmente al Gobierno y a «su oposición domesticada» condenan una reforma que pretende conservar «la dominación de la oligarquía financiera y el aparato esencial de poder fascista, con la única variante sobre la situación anterior de dejar participar en él a grupos que antes estaban más o menos perseguidos». Sin embargo, afirman que «no son una organización marxista-leninista, aunque admite naturalmente a los marxistas-leninistas en sus filas, así como a cualquier antifascista dispuesto a empuñar las armas». Niegan ser el brazo armado de ningún partido, aunque indican que están de acuerdo y hacen suya la política que sigue el PCE (r).

Respecto a sus posibles conexiones con la CIA y con la KGB, niegan sus contactos con esta última afirmando que es el instrumento de «un régimen que hace más de veinte años dejó de ser socialista para convertirse en un país imperialista». En cuanto a la CIA afirman que ésta representa a un Gobierno que siempre apoyó al fascismo español y que no aceptarán «ayuda envenenada procedete del imperialismo».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 1977