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Grandes fallos en la organización electoral

La dimisión de las autoridades responsables de la organización del .referéndum en la provincia d¿ Santa Cruz de Tenerife ha sido pedida desde las páginas de un matutino a la vista del lamentable balance de la jornada electoral en estas islas. Algunas mesas no pudieron constituirse hasta bien entrada la mañana por ausencia de las personas designadas al efecto; faltaban listas de electores expuestas al público, faltaban papeletas, certificados de votación y hasta urnas; en una localidad del interior de la isla los vecinos tuvieron que votar en una garrafa habilitada al efecto, y otros hablaban de que incluso se habían empleado cajas de cartón y cubos, aunque este último extremo no lo hemos podido verificar.A todo esto hay que añadir la gran cantidad de personas que se quedaron sin votar, por no figurar en el censo o estar inscritos indebidamente, y según declaraciones del gobernador civil, hasta 25.000 cartas con información del referéndum fueron devueltas en Correos. Pese a todo ello, el índice de votantes, ha sido aceptable, ya que de un censo de 388.947 personas, un 72% acudieron a las urnas, de los que sólo un 2 % lo hicieron negativamente y otro dos en blanco o con defectos que hicieron su papeleta nula.

La jornada electoral transcurrió sin incidentes. En el anecdotario señalemos que una urna fue rota de un puñetazo por un señor indignado por no figurar en las listas electorales, aunque inmediatamente pidió disculpas a los agentes de la autoridad. En una mesa de la capital, el guardia municipal de servicio pretendió llevarle la urna llena de papeletas al cerrase el plazo electoral con la intención de que fuera el juez el que procediera a su recuento, aunque luego se le aclaró el malentendido. Por último señalemos que una de las papeletas declaradas nulas decía: Sí, y que Dios nos coja confesados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de diciembre de 1976